lunes, 7 de abril de 2008

Dos poemas de Dolores Castro

Eólica

-

No parece dejar huella de sí

y sí cavó rendijas en mi pecho

el aire:

suspiró en los rincones

del alma de la carne

con deslumbrantes relampagueos,

corpúsculos de sombra

-

Y toques de queda

que desenvuelve,

que viene arrastrando

desde abismos

del cielo

el aire, sí.

-

-

Ríspida

-

Con la tarde trasciende la tristeza

hueso y médula triste

que atraviesa

vertical

el horizonte.

-

Atardecer tristeza

en la órbita cenicienta que me niego

a recorrer

y cae sobre mí,

horizontal sobre cabeza y hombros

con peso entero

cae sobre mí,

cae.

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