miércoles, 29 de enero de 2025
lunes, 27 de enero de 2025
viernes, 17 de enero de 2025
Garibay, 102 años
Hace algún tiempo, reflexionaba en este espacio, por dónde empezar a leer a un escritor, por cuál de sus libros quiero decir. En aquel momento la reflexión surgía cuando abordaba a uno de los grandes novelistas de la literatura mexicana, el hidalguense Agustín Ramos. La cuestión es complicada cuando el escritor en cuestión continúa produciendo y llegaba a la conclusión de que se debía iniciar con el libro que se nos cruzara por el camino; la literatura está llena de milagros y estoy convencido de que toparnos con un libro en específico en un momento determinado resulta en una epifanía que no debemos dejar pasar.
En el caso de un escritor ya fallecido, el rumbo de nuestras pesquisas resulta menos incierto. Sobre todo si la relevancia de la obra de ese autor ha merecido unas obras completas o al menos una antología. Ese es el caso de Ricardo Garibay.
Cómo muchos saben Garibay nació en Tulancingo el dieciocho de enero de mil novecientos veintitrés. Pronto su familia se estableció en Ciudad de México y posteriormente el propio Ricardo se afincó en Cuernavaca hasta sus últimos días.
La obra de Garibay es muy vasta, suficiente para que las obras completas, publicadas por el gobierno de Hidalgo y editorial Océano en 2002, merecieran diez tomos de tamaño considerable cada uno y para navegar, con viento en popa, por el cuento, la novela, el testimonio, el teatro, el guion cinematográfico y el periodismo. Esa colección es una especie de mapamundi definitivo que podemos extender frente a nosotros y tomarlo como referencia para abordar una de las obras más importantes de la literatura mexicana del siglo XX; una que se ha vuelto un canon, me atrevería a decir.
Se sabe de su constancia en el oficio de leer y de su exigencia, implacable diría yo, en el oficio de escribir. Ante todo, don Ricardo era un lector que entregado al disfrute del idioma, un explorador de las palabras que desarrolló una facilidad envidiable para reproducir el habla popular de distintas regiones del país según sus personajes se lo exigieran. Puntilloso, apasionado, entregado en cuerpo y alma al ejercicio de escribir, buscó a toda costa la manera de vivir sin distraerse de su oficio con trabajos mundanos. Aun así, se encargó de encomiendas burocráticas en dependencias como la SCT, Canal 13 y la SEP; encontrando en cada lugar una forma de hacer literatura, escribiendo o hablando de ella. Son famosos sus espacios televisivos, en IMEVISION, la televisión de Morelos y Radio y Televisión de Hidalgo, donde acompañado de diversos intelectuales que escudriñaban todo tipo de temas literarios y por ende, de la vida misma. De los programas que se transmitieron en el canal 3 pachuqueño, existe un volumen espléndido que recoge algunas de esas charlas y que es autoría del arquitecto Luis Corrales Vivar-Cravioto; se llama “Diálogos hidalguenses”.
Quienes tuvieron con él un trato de amistad le recuerdan siempre como un caballero, aun cuando era conocido su carácter reacio, altanero, avasallador. Hacía sus últimos años de vida la exasperación llegaba más pronto que tarde y prefería recluirse en su soledad contenida en su estudio. Hay dos libros más que quisiera mencionar. El primero es “Sendas de Garibay” del escritor y editor Ricardo Venegas, se trata una colección de ensayos, anécdotas y entrevistas que Venegas fue construyendo en múltiples visitas al insigne escritor allá por la década de los noventa. El segundo se titula “Señor mío y Dos mío / Ricardo Garibay: La fiera inteligencia”, obra de Alejandra Atala que da cuenta de los últimos días de la vida de Garibay y de los primeros de la eternidad de Garibay; en una especie de diario Alejandra reflexiona sobre la presencia de don Ricardo en su vida intelectual y personal.
La autenticidad de Garibay le granjeó un sinnúmero de enemistades en el ámbito literario, a lo que se le achaca el escatimo de premios que merecía su pluma. Sin embargo, en lo que va de este siglo, por fortuna, su obra se ha revalorado y ha encontrado nuevos caminos para llegar a las manos de los lectores jóvenes; camino ideal para que el pensamiento de un hombre como Garibay, perdure en el tiempo.
Paso cebra
Este sábado 18 de enero, estaré en la ciudad de Tulancingo con el honor de compartir mesa de conferencia con el querido y admirado Agustín Ramos; ambos hablaremos, desde la perspectiva personal, de la obra de Ricardo Garibay. La cita es a partir de las 4 de la tarde en el Centro Cultural que lleva el nombre del ilustre autor de “Beber un cáliz”. Ojalá que puedan acompañarnos. Nada es mejor para la memoria de un escritor que sus lectores se encuentren y le lean.
lunes, 21 de octubre de 2024
jueves, 17 de octubre de 2024
jueves, 3 de octubre de 2024
sábado, 28 de septiembre de 2024
miércoles, 25 de septiembre de 2024
martes, 24 de septiembre de 2024
lunes, 23 de septiembre de 2024
domingo, 22 de septiembre de 2024
sábado, 21 de septiembre de 2024
viernes, 20 de septiembre de 2024
Pachuca bajo el agua
Hace un poco más de setenta y cinco años, el veinticuatro de julio de mil novecientos cuarenta y nueve, Pachuca sufrió la peor inundación de su historia, significando la catástrofe más grande del siglo XX airoso. Según nos cuenta Juan Manuel Menes Llaguno, Cronista del Estado de Hidalgo, en su libro “Pachuca: Un tiempo y un espacio en la historia”, por ahí de las cuatro y media de la tarde un aguacero de no más de diez minutos azoto el centro de la ciudad, pronto se convirtió en una llovizna que no asustó a nadie. Lo que en ese momento nadie sospechaba es que el pírrico diluvio era el reflejo de una tromba que se había cernido al norte de la ciudad y que había descargado una considerable cantidad de agua, así lo narra Menes: “(…) el enorme torrente recibido en la cañada, pronto encontró camino entre los escarpados cerros de San Cristóbal y la Magdalena y se precipitó sobre el reducido cause del río de las Avenidas, arrastrando a su paso, piedras, troncos y un inmenso caudal de lodo, que al llegar al puente sobre el que estaba construido el Mercado Juárez, fue apilando rápidamente todos aquellos materiales hasta formar en ese lugar un dique que impidió el libre paso del agua.” En minutos las calles de Zaragoza, Allende e Hidalgo quedaron bajo el agua; el nivel cubrió algunas marquesinas y las fotografías del suceso son verdaderamente impresionantes. En su momento se identificaron sesenta y siete y alrededor de cien desaparecidos; sin embargo, nunca se dio a conocer un balance final de la tragedia en cuanto al coste humano.
Este hecho histórico de nuestra ciudad ha estado dando vueltas en mi cabeza desde hace días, cuando tiro por viaje, Pachuca y su zona conurbada se ha visto azotada, sorprendida pordría decirse, por trombas que han convertido múltiples vialidades en verdaderos canales improvisados para que la cantidad de agua pueda encontrar fuga. La venencia accidental aflora lo mismo en las calles del centro de la ciudad, las colonias cercanas a ella, pero también y sobre todo en las colonias que se han asentado en el sur de la ciudad y que navegan, literalmente hablando, en las colindancias con Zempoala y otros municipios conurbados.
Tal parece que hemos olvidado que el crecimiento urbano, razón y consecuencia del desarrollo económico y social de la ciudad, trae consigo retos para los que probablemente no nos hemos preparado. No sorprende que los aguaceros aneguen las colonias sureñas de Pachuca, pues todas ellas están asentadas en antiguas tierras de cultivo; por el contrario es raro que lugares que hasta el año pasado no sufrían de problemas de encharcamientos (considerando charcos tamaño llorarás) ahora se vean sobrepasados por los niveles de la corriente que lo mismo traer basura que piedras y lodo. El agua tiene memoria, dicen, y está claro que recuerda muy bien que antes de nosotros, ella recorría los lares a entero placer… y le gustaba retozar en ellos.
Las inundaciones también han ocurrido en otros lugares; desde la zona conurbada de la CDMX, hasta otras ciudades como Monterrey, Guadalajara, Querétaro, Puebla y otros. También la amenaza está presente en municipios hidalguense que ya han visto desgracias provocadas por las inundaciones en otros tiempos como Tulancingo y Tula, con el terrible desbordamiento del río Tula hace no muchos años.
No es raro que una de las obras más grande de infraestructura urbana en la ciudad de México durante los últimos años sea el Túnel Emisor Oriente, un conducto de dimensiones insospechadas que pretende mantener a la capital a flote; sin conseguirlo del todo.
A setenta y cinco años de la peor tragedia provocada por agua en la ciudad de Pachuca deberíamos tomar medidas, determinantes y urgentes, para que estas inundaciones de temporal (que debemos asumir como una constante ascendente en los próximos años debido al cambio climático), no desemboquen en una desgracia más grande de la que ya le ha provocado a los afectados; debemos evitar a toda costa que los niveles de agua y la ferocidad del torrente no nos cobre una factura más alta que la de mil novecientos cuarenta y nueve.
jueves, 19 de septiembre de 2024
Programación de la 24 Feria del Libro infantil y Juvenil Hidalgo 2024, inicia mañana
Este viernes 20 de septiembre te esperamos en punto de las 12:00 hrs para ser parte de la ❞𝐅𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐨 𝐢𝐧𝐟𝐚𝐧𝐭𝐢𝐥 𝐲 𝐣𝐮𝐯𝐞𝐧𝐢𝐥 𝟐𝟎𝟐𝟒❞
¡Accede al 𝔪𝔦𝔠𝔯𝔬𝔰𝔦𝔱𝔦𝔬 y conoce toda la programación!
https://flijh2024.culturahidalgo.gob.mx/cartelera/
miércoles, 18 de septiembre de 2024
martes, 3 de septiembre de 2024
domingo, 1 de septiembre de 2024
En septiembre regresa El Ojo de Faetón
Les hacemos una cordial invitación para acompañarnos a este nuevo ciclo de ponencias y conversatorios que se realizará en la ciudad de Pachuca. El espacio anfitrión en esta ocasión es el Foro Cultural Casa Amajac, un lugar para la creación, la promoción y el disfrute de las artes (Av. Río Amajac 203, colonia Terrazas).
PROGRAMA
Sesión 1 • Apertura
Sábado 7 septiembre, 16:00 hrs.
«José Gorostiza y Philipp Mainländer»
La aventura poético-filosófica hacia la Nada
Ponente: Ernesto Moreno
Modera: Daro Soberanes
Sesión 2
Sábado 14 septiembre, 16:00 hrs.
«El taller literario con infancias y juventudes»
Ejercicios de escritura poética desde la creación colectiva
Ponente: Laura Esperanza
Modera: América Femat Viveros
Sesión 3
Sábado 21 septiembre, 16:00 hrs.
«¿A quién le pertenece esto que está escrito?»
Reflexiones en torno a la relación entre el autor y ¿su obra?
Ponente: Irving Jesús Hernández Carbajal
Modera: Juan Guillermo Lera
Sesión 4
Sábado 28 septiembre, 16:00 hrs.
«El lugar de las imágenes en la poesía»
Un acercamiento a los conceptos de El Arco y la Lira desde la antropología de la imagen
Ponente: Perla Ibarra
Modera: América Femat Viveros
Sesión 5
Sábado 5 octubre, 16:00 hrs.
«El Coloquio de las perras»
Luna Miguel: la ira y la recuperación histórica de las mujeres en la literatura de Latinoamérica de los años 90
Ponente: Tania Martínez Suárez
Modera: Daro Soberanes
Sesión 6 • Clausura
Sábado 12 octubre, 16:00 hrs.
«En busca de la palabra silvestre»
Un acercamiento a la ecopoesía latinoamericana
Ponente: Jovany Cruz Flores
Modera: Juan Guillermo Lera
Evento presencial (Entrada libre). Transmisión en vivo vía la página del círculo.
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El panóptico de poesía es un encuentro inexorable en su debate, pero de ningún modo concluyente en sus afirmaciones, ya que no consideramos ni definitivo ni fehaciente cualquier argumento ante la naturaleza de la poesía; todo es más acorde a la pluralidad, el reconocimiento y la tolerancia en que el círculo se desenvuelve.
El Ojo de Faetón no forma parte de ningún programa institucional público o privado, por lo tanto, es autónomo, autogestivo e independiente.
Coordinadores del círculo:
Alejandra Estrada Velázquez, América Femat Viveros, Daro Soberanes y Juan Guillermo Lera.