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viernes, 4 de julio de 2025

El metaverso poético de Roberto López Moreno



Llega a mi escritorio de trabajo un paquete de libros. Siempre es una alegría, sobre todo, cuando es un libro en el que participo. En este caso se trata del libro colectivo “Palabra de Colibrí 2025 / Encuentro de Letras ‘Roberto López Moreno’”. En el volumen, coordinado por los poetas Marcela Romn y Fran Fierro, participamos 73 autores (poetas y narradores) para celebrar a uno de los escritores más destacados e interesantes de la literatura mexicana reciente: Roberto López Moreno. El poeta, narrador y ensayista, nacido en 1942, nos ha regalado una obra donde el uso del habla popular se combina con un manejo erudito del lenguaje. He tenido la oportunidad de participar en estas páginas para compartir el asombro que Roberto me ha causado y la huella que, me parce, ha dejado indeleblemente en las letras. A continuación mi texto:

“Qué extraña es la manera en que nos llegan las leyendas. No me refiero a las historias que se cuentan en las noches de apagones y tormenta. No. Me refiero a aquellas personas que, con sus afanes, han moldeado nuestra manera de nombrar al mundo; incluso sin saberlo. Escritores que hace tiempo se detuvieron a poetizar la realidad, cogiendo trozos de imaginación y largos remedos del telar del habla popular; palabras que suenan por aquí y por allá, en el trajín obstinado, en la cotidianidad pestilente, en las vísceras laberínticas de la ciudad que promete acoger a todos quienes a ella llegan, pero que, cual eterna diosa prehispánica, traiciona engullendo sin decoro a los inmigrantes, a los insondables, a los impertérritos, a los inocuos, a los inefables; a los que inevitablemente se han rendido a sus pies para habitarla.

“Pero en esa pléyade de carnada, hay algunos, los pocos, los ungidos por el bálsamo de la literatura, que han logrado domar el instinto del suicida y se han negado a arrojarse en el anonimato; por el contrario, contados son los que heroicamente enarbolan su intelecto para sublevarse a la medianía y dejar, como dicen las citas trillas, una huella en el lodo del tiempo y la realidad.

“Eses es el caso de Roberto López Moreno. De él llega a mis manos y a mis ojos una nueva edición de su clásico “Acá López, tú, el nosotros”. Desde el título me sorprende y me avergüenza; una frase rebuscada que busca atrapar al más ignoto de sus posibles lectores y que por alguna razón yo, lector obsesivo con rasgos de locura, no conocía. Ahí me encuentro a un poeta total y fragmentado; es él mismo, pero a la vez, es todos. Paisajista del lumpen capitalino, que se ha visto obligado a sustituir la fronda de su tierra natal, por la fonda donde comen aquellos que consiguen el pan con el sudor de su frente, de sus manos y de otras partes sudorosamente castas. Un poeta que se ha negado a asumir su condición de “llegado citadino” para asumirse como parte del monstro de las mil cabezas que se camuflajea como ciudad. ¿Es López una de esas mil cabezas? (Que digo mil, millones de cabezas.) No. Él es una lengua. ¿Una de tatas lenguas con las que esas testas se expresan? No, tampoco. Él es la reencarnación de “la lengua”, esa que se mueve al mismo ritmo de la vida entre las calles, los cielos y los infiernos, como viperina astucia, parlante venganza del dolor, la mugre y el destino fatal que todos tenemos impreso en algún recóndito lugar del corazón.

“Prestidigitador de la palabra, calculador y preciso. “Onomatopeyicamente” traduce lo que escucha: palabras que clava en la página como mariposas en un álbum lepìdoterológico y que, aletean cada vez que alguien las pronuncia. Sujeta las palabras del barrio, su barrio, como escupitajos que antes de caer al piso emparenta con parónimos y cacofonías que carga, a todas partes, en la bolsa de la camisa junto a la pluma; las encierra en la jaula del intelecto y las incita a aparearse para que muestren su lado oculto, su doble sentido, el sentido secreto, tal vez, el sentido verdadero.

“Describe la ciudad y a sus personas, a las personas y a sus sentimientos, a los sentimientos y sus contradicciones, pasiones, vicios, alegrías, extrañezas; bellezas, al fin y al cabo. Pero, además, se vuelve el personaje central, el antihéroe, el testigo, el suceso mismo; desde dentro del poema da un salto y se desdobla para sorprendernos, lo encontramos junto a nosotros, acompañándonos en la lectura de su poema y, cuando menos lo esperamos, desaparece para volverse otra vez poesía pura, dura; cura.

“Roberto López Moreno es un poeta de cepa y sepa la bola cuantos versos más seguirá obsequiándonos, obsequioso como es, en sus poemas. ¡Salve!”

viernes, 2 de agosto de 2024

Florilegio de ruinas


Hay libros que nos llegan de maneras inesperadas. Por experiencia personal terminan siendo libros de especial valía. Como si el insondable devenir que los trajo hasta nosotros sea un vaticinio de buena fortuna.

De forma imprevisible (lo cual contaré en otra oportunidad) llegó a mis manos el más reciente trabajo editorial del decano de las letras hidalguenses: Gonzalo Martré. Se trata de un volumen pequeño en tamaño pero prolijo en contenido, lleva por título “Breve antología bochornosa de la pseudopoesía mexicana” y es una colaboración con su colega, el ensayista, narrador y poeta Juan Carlos Castrillón.

El libro, firmado como “Castrillón / Martré”, contiene una selección, análisis y crítica detallada realizada por el primero, de los peores poetas o escritores metidos a poetas que ha dado la República de Letras en México; aderezado con unas apostillas “martreanas” que por sí solas constituyen una delicia, pero que en estas páginas nos dan el contexto del personaje descalabrado, perdón, del personaje mencionado y una que otra anécdota socarrona sobre ellos.

La selección incluye autores nacidos a finales del siglo XIX y culmina con autores que continúan publicando en pleno siglo XXI. Para que el lector no caiga en la trampa de suponer que está frente a una lista de escritores que fueron elegidos por ser merecedores de la antipatía de los autores, Castrillón abre con un estudio sucinto sobre lo que es y lo que no es la poesía, citando a autores consagrados y contrastando las delirantes “cualidades” de la pseudopoesía, la poesía naif o la falsa poesía; dejando muy en claro el por qué de su desprecio a los pseudopoetas, señalando los problemas fundamentales de su malquehacer (como el ego y la falta de preparación) y rematando con una biografía que sustenta sus tesis y que puede ser consultada para ampliar el conocimiento propio de cada lector. 

La lista está conformada por veintiocho literatos, apuntados en orden cronológico por su año de nacimiento. Estos son: Maximiliano Salazar Centella, Jaime García Terrés, Ramón Xirau, Jaime Sabines, Raúl Macín, Elena Poniatowska, Elena Jordana, Eraclio Zepeda, Jaime Labastida, José Emilio Pacheco, Roberto López Moreno, Parménides García Saldaña, Antonio del Toro, Francisco Javier Estrada, María del Carmen Velasco Ballesteros, Javier Sicilia, Juan Villoro, Máximo Cerdonio, Eusebio Rubalcava, Eduardo Langagne, Adolfo Castañón, Fernando Nachón, Rafael Courtoise, Benito Taibo, Dana Gelinas, Eduardo Vázquez Martín, Jordi Soler y Julian Herbert.

¡Caray!, dirá usted estimado lector, ¡Sí aquí veo nombres “importantes” de la literatura, premiados, también alguno que he leido! Pues sí, eso mismo dije yo que incluso encontré en estas páginas a amigos, conocidos y escritores que me gustan como narradores, pero, que al enfrentarme a las pruebas poéticas presentadas no me cabe duda de que el lugar en este bochornoso compendio se lo ganaron a pulso.

El arrojo de este libro destaca en una época en que la crítica literaria seria es escasa en México y ha sido sustituida por la crítica a modo, acotada por los compadrazgos y las mafias que se instalan con cierta facilidad en los círculos literarios de todo el país. Pero además, el tomo es hilarante, fresco y mordaz, en el que se puede apreciar las habilidosas plumas de sus autores; Juan Carlos Castrillón no deja títere con cabeza y propone este libro para que las futuras generaciones no se dejen encañar con lo que pretende ser peosía, mientras que Gonzalo Martré confirma su lugar privilegiado en la literatura mexicana, haciendo gala un estilo inigualable propio de quien ha circundado desde hace más de cincuenta años (casi sesenta) la literatura mexicana.

“Breve antología bochornosa de la pseudopoesía mexicana” aparece bajo el sello Cofradía de Coyotes, editorial dirigida por el escritor Eduardo Villegas Guevara, y salió de la imprenta apenas en mayo pasado. Seguramente en la Feria Univesitaria del Libro que pronto inicia, usted podrá hacerce de un ejemplar; no se va a arrepentir, se lo aseguro. 

viernes, 28 de junio de 2024

Octavio Jiménez o el Minotauro cincurspecto


En una entrevista para la televisión española en 1977, cuando le preguntaron sobre el tema del primero de sus libros publicado con su nombre y titulado “Los Reyes”, un poema dramático sobre el mito de Teseo y aparecido en 1949, Julio Cortazar reflexionaba sobre el Laberinto: “Existe la versión oficial del mito: Teseo es el héroe que entra en el laberinto guiado por el hilo de Ariadna para poder volver a salir y busca a ese moustro espantoso que es el Minotauro, que devora a jóvenes rehenes y entonces lo mata y sale como el gran héroe. Yo vi eso totalmente alrevés: yo vi en el minotauro al poeta, al hombre libre, al hombre diferente y que por lo tanto es el hombre al que la sociedad, el sistema, encierra inmediatamente, a veces lo mete en clínicas psiquiátricas y a veces lo mete en laberintos, en ese caso era un laberinto, y entonces Teseo, en cambio, es el perfecto defensor del orden, él entra allí para hacerle el juego al rey Minos, es un poco el gánster del rey, que va ahí a matar al poeta; y efectivamente en mi poema, cuando conoces el secreto del Minotauro te das cuenta que no se ha comido a nadie, que el Minotauro es un ser inocente que vive con sus rehenes, juega y danza y todos son felices, y entonces llega este joven Teseo, que tiene los procedimientos de un perfecto fascista y lo mata inmediatamente.”

Soy el peregrino en su patria, / camino del cielo rojo en batalla florida; / partido entre la piedra y la flor, / cobijado por Mictlateputli, / el dios del ayer.

En su más reciente poemario “Laberintos de la mente”, Octavio Jiménez asume la personalidad descrita por Cortazar. Él, es el dueño y señor del laberinto, y al mismo tiempo huésped distinguido, indeseado, benévolo, maldito, de esos pasillos intrincados, de rumbos confusos y virajes eternos sin salida. 

Largo trayecto de regreso, / en un inerminable / e inefable laberinto nocturno.

Los temas esenciales del poeta permanecen en estas páginas: el amor y por ende su reverso, que no es el desamor sino el olvido; la realidad versus el sueño y la naturaleza como envolvente y muda banda sonora de esas ensoñaciones y sucesos reales.

Sueñas para no volver a despertar, / para vivir eternamente / la dulce canción del amor.

Pero aparecen en el espectro poético del tepejano nuevas preocupaciones, propias de una pluma que ha envejecido, por fortuna de quienes somos sus lectores más devotos, y que amplía su tesitura poética para abordar aristas, ocultas hasta ahora como deudas reflexivas que comienza a pagar.  

En el pasado / te burlas del presente, / lloras por los macehuales en abril / y apagas la sed del mundo.

El primero de ellos es la prehispanidad, como herencia y consecuencia; el poeta se reconoce como eslabón de una estirpe ancestral, raíz que pinta de cosmogonía la piel y la mirada del mundo, de un imperio ligado íntimamente con la naturaleza y mezclado en los siglos hasta la disolución zafia de la modernidad.

Llora macehual que de tu grandez, / el amante sólo existe.

A partir de reconocer la herencia deformada, se despierta en el poeta, como un desencadenamiento natural y congruente, la memoria, en una poesía social que irrumpe en sus temas como un pulso latente desde hacía tiempo; enfrentar al poder con la palabra, cobijar a los caídos con una voz rebelde a cuello, determinado a que no haya perdón ni haya olvido.

¿Dónde te dejaron? Eran cuarenta y tres / ¡Donde están! / ¡Los queremos vivos! /Clama la madre / Clama el padre / Clama el viento, / Claman las piedras / Clama el sol y la vida. / Claman las voces del 68 / Claman las voces del 71

Pero para desmenuzar la horrenda materialidad de lo que somos, Octavio zurce sus pensamientos con un hilo onírico, de finura extrema, que lo mantiene impoluto en el lodazal en que ha tenido que revolcarse para describirnos como sociedad.

Aun así / no he muerto, / tampoco he resucitado / solo camino penosamente en el frágil hilo / de lo que llaman realidad / herida y andrajosa, / socavada por los más encumbrados en el poder (…)

Es esa, la crítica de nosotros como colectividad, la del propio e indivisible ser que en la intimidad de la lectura se mira en el espejo que Jiménez pule en sus versos, para mostrar en los reflejos, destellos que iluminan los rincones oscuros de su laberinto interno.

La cotidianeidad nos absorbe / nos devora, / nos carcome, / nos derrama el alma, / hasta volvernos / cuerpos vacios.

Pero es el amor la última salida, la cuerda que desatamos del cuello y cogemos con las manos para jalar de ella y alcanzar la orilla; el amor por la persona amada, como último hito para sobrevivir a este siglo que casi alcanza su primer cuarto, atolondrado, enloquecido, maloliente, arrollándonos con su desmañado actuar.

Tu mirada huele a hojas húmedas / caídas de árboles / en el umbral del invierno, / miradas que buscan los sueños olvidados.

No piense el lector en el amor romántico, terso en demasía; al contrario, el amor febril y determinado, alevoso y conciso; húmedo, lacerante y pertinaz.

Soy la luna y tú el sol, / soy el sol y tú la luna, / somos dualidad / eterna en un grabado bajo la piel, / que se funde en lo más profundo / de nuestras almas.

Pero hay tres nuevos destellos poéticos en el Octavio Jiménez que hoy leemos, que más allá de la sorpresa, me tocan y me conmueven, en el mejor sentido de la palabra, me mueven con. El primero de ellos es su fe, siempre presente en sus versos, pero develada hoy para mostrar uno de esos vericuetos de su pensamiento enfrentando la realidad de una época en que la tolerancia lo tolera todo excepto aquello que huela a cristiandad.

Manos que aun sangran por Sodoma, / por la injusticia, / el racismo, / la ambición, / la corrupción, / la pederastia, / la homofobia, / el feminicidio y el aborto. // De esas manos /  fracturadas nació / en medio de la obscuridad / la esperanza, / la inmanencia del amor, / la fraternidad.

El segundo de ellos es el jazz, no la música en general, en exclusiva la síncopa y el contratiempo propio de una música que suena como la vida más que cualquier otra. Referencias sonoras que acompañan los pensamientos y que acompasan sus cavilaciones nocturnas.

Armonías que en el ayer se pintan de gris, / hoy solo son estrofas de un deseo / ahogado en la nostalgia de un sueño. // Notas de un Sax / olvidado en el tejaban del alma, / que dibujan siluetas / en la gélida noche de otoño. // Acordes del piano, / sinfonías adyacentes a la serenidad nocturna.

Y por último, el humor, pulcro pero puntilloso, cuña precisa en el poema titulado “Polvo de estrellas” donde después de sufrir la mordida canina, no le ocurre lo que le habían contado, sin que la secuela pierda encanto.

¡En fin! / hoy desperté / y no me volví polvo de estrella, / soy solamente un sueño / en medio de una resaca / de Diego Rivera.

Como último requiebro me queda decir que este paseo que Octavio Jiménez nos ha dado por los sempiternos laberintos de la memoria, como el mismo los llama, resulta ser una pieza sustancial en el rompecabezas (otro laberinto, al fin) de una obra poética que el autor ha ido forjando en los últimos años; una pieza de forma elegante, madura y estremecedora que describe al poeta desde otra de sus ángulos, lo que en la literatura resulta ser un retrato de cuerpo entero.

Soy la bruma, / Soy la noche, / Soy los recuerdos del hombre, (…) Soy canto, / Soy el viento, / Soy simplemente / el poema.

viernes, 15 de enero de 2021

La reflexión, ¿una reliquia?

Los tiempos son aciagos. Sobre todo porque están desprovistos de la más útil, ancestral y apreciable de las cualidades: La reflexión. Hoy que estamos rodeados hasta la saciedad de las redes sociales –sitios donde la opinión fugaz, ligera y malintencionada, ocupa la mayoría de publicaciones–, la oportunidad de crecer intelectualmente a través de ellas es más que milagrosa. En este escenario oscuramente denso como el último tramo de Machbet, encontrar publicaciones, ya sea digitales o en papel, que privilegien el pensamiento, es un respiro, profundo y de aire fresco, intelectualmente fresco.

La luz del medio día de Salvador Franco Cravioto es uno de esos respiros. En veintitrés textos el autor reflexiona como quien toma un paseo después del almuerzo. A paso lento pero constante va dilucidando los asuntos que aquejan al mundo, a su mundo, al mundo que perciben sus sentidos y que su mente no puede dejar pasar de largo; su pensamiento va de la fe a la educación, de la política a la cultura, a las ideologías, a la maldad.

El autor, pachuqueño de nacimiento y universal por vocación, echa mano de uno de los artilugios analíticos menos presentes en la actualidad: el enciclopedismo. La visión total de los temas que le interesan es una de sus obsesiones; tratar de mirar de varias perspectivas, de todas si esto fuera posible; un tema que ocupa su interés nos da la posibilidad de encontrar en sus artículos la cada vez más escasa posibilidad de “aprender” mientras se lee.

Pero sobre todo, La luz el medio día es un dialogo; Franco inicia sus textos con citas de autores que le han marcado y con los cuales inicia una charla de frente, desde el turbulento siglo XXI, para explorar los concordes y confrontar (en el mejor sentido del término) los antípodes puntos de vista sobre el devenir de la historia y la cultura. Así, Salvador se sienta a dialogar con Sartre, Descartes, Kant, Bachelard y Raúl Arroyo entre algunos otros.

Salvador Franco es heredero de un a estirpe de intelectuales que desde el siglo XIX ha marcado la historiografía hidalguense con políticos e intelectuales sobresalientes y de una gran influencia para el pensamiento mexicano desplegado por los últimos tres siglos. El personaje eminente de esta línea es Alfonso Cravioto, fundador de la revista Savia Moderna, la cual dio origen del Ateneo de la Juventud, movimiento precursor y detonante innegable de la cultura y la literatura mexicana del siglo XX; la admiración que Salvador siente por Rafael me consta y ha sido el motor fundamental para que Franco haya emprendido proyectos editoriales, como Savia Contemporánea, secuela afortunada que, a finales de la primera década de este siglo, hubiéramos querido que durara más.

Es ahí, en la estirpe de la cual se sabe el cabo más reciente, es donde la semilla de su inquietud ha encontrado tierra buena, forjando esa personalidad decimonónica que lo caracteriza; propio, mesurado, incisivamente analítico con el impulso progresista de quien quiere transformar su entorno a través de la palabra pensada, escrita o dicha. 

El autor se presenta con un estilo conciso y personal, que define ya muy bien su voz literaria y proyectando una obra que navegará, como lo ha hecho hasta ahora, entre la poesía y la filosofía sin peligro de naufragios en el horizonte.

Cada texto, intentado para la lectura ingrávida de un diario, se transforma a la segunda línea en un pequeño ensayo que exige del lector un esmero particular, invitándolo al análisis concienzudo de su propuesta intelectual, llevando al más distraído a los linderos del debate y la propuesta.

Lectura obliga internarse en los aparentemente tersos parajes de este libro, advirtiendo al posible lector que volverá embelesado de la dulcemente desquiciante sensación que sólo deja el profundizar. 

Un acierto que la editorial independiente Vozabisal, dirigida con pasión por el poeta Hans Giebe, apueste por autores jóvenes que desmenuzan la actualidad con el más antiguo, brillante y, lamentablemente, cada vez más en desuso, crisol del pensamiento: la reflexión

viernes, 18 de octubre de 2019

Nobel a dos bandas


No es una alteración en la Matrix. Por el contrario, es el ajuste para reparar la anomalía provocada por los escándalos de índole sexual que sacudieron hasta lo cimientos a la Academia Sueca el años pasado. Fue así que la semana pasada fueron anunciados los premios Nobel de Literatura correspondientes al 2018 y 2019: Olga Tokarczuk y Peter Handke, respectivamente.


El Nobel de Literatura nunca ha tenido dos galardonados en un mismo año, cosa que ocurre con cierta regularidad en las otras disciplinas reconocidas, química, medicina, física y hasta el de la paz cuando el galardón va a una cauda, un avance científico realizado en conjunto. Pero el de literatura nunca hasta hoy con la salvedad de que corresponden, cada uno, a años distintos, por lo que su carácter univoco permanece.

Los galardonados son escritores europeos que han luchado infatigablemente, también desde las letras, contra la ultraderecha y el conservadurismo exacerbado que ha llenado de cicatrices bélicas el viejo continente. Aquí un par de retratos hablados de ellos dos:

Olga Tokarczuc, nació al oeste de Polonia hace 57 años. Es psicóloga y lo mismo ha explorado la poesía, la novela, el ensayo e incluso ha hecho adaptaciones para teatro. Se considera discípula de Carl Jung, no sólo como terapeuta, también como creadora. Uno de sus primeros trabajos fue en un hospital psiquiátrico, en los cambios de turno o cuando volvía a casa, ya de noche, escribía. Si pudor hace culpable a Edgar Allan Poe de su devenir como escritora, aunque un par de rusos, Gógol y Chéjov, fueron parte  de la conspiración. Admira también a Thomas Mann y piensa que “escribir novelas es como contarse cuentos a uno mismo, como hacen los niños antes de dormir, utilizado el lenguaje que se encuentra en la frontera entre el sueño y la conciencia”.

Su primera novela apareció en 1993, se llama “el viaje de los hombres del Libro  y recibió el premio de la Asociación Polaca de Editores de Libros. De ahí una cascada de libros fundamentales para entender la literatura del transbordo de siglos: “Historias últimas”, la historia de Polonia y Ucrania desde los ojos femeninos; “Los errantes”, primera novela polaca en ganar el prestigioso premio Man Booker Internacional, una constalción de fragmentos para unir por el lector, dice la autora; entre muchas otras. Hay que decir que poca de su obra esta traducida al español, lo que por supuesto, cambiará a partir del Nobel.

Por su parte el austriaco Peter Handke es un autor ampliamente conocido entre los lectores hispanoparlantes. Forjó su literatura en lengua germana y se convirtió en un crítico puntilloso de la caos nacionalista que azotó (o azota) el centro de Europa. Cree que la novela “es apenas un largo poema épico, donde lo que importa no es la ficción en sí misma, sino la consecuencia de las casualidades.” Es pues un asunto sencillo para él, pero con el que revolucionó la literatura europea convirtiéndola en una respuesta rabiosa a al barbarie de la Segunda Guerra Mundial.

Títulos como “La gran caída”, “La mujer zurda” y su clásica obra “El miedo del portero al penalti”, además de su trabajo como ensayista lo han convertido, desde hace muchos años ya, como un autor de culto y sus lectores conforman una multitud.

Cuenta que, después de recibir la llamada de la Academia, salió a dar una paseo por los bosques cercanos a su casa a las afueras de París. Al volver lo abordaron un grupo de periodistas que desafiaron su fama de escritor malhumorado, él los invitó a pasar y dio sus primeras declaraciones. Dijo tener sensaciones extrañas, alejadas de la felicidad pero cercanas a estar emocionado: “Como escritor has nacido culpable. Y hoy, a esta hora, no me siento culpable, me siento libre”.

Dos escritores libres en un continente que ha sido, por largos periodos de la historia, una prisión de odio y terror.

Paso Cebra
Lamento profundamente el asesinato del poeta chihuahuense Enrique Servín Herrera, activista, defensor de las lenguas indígenas y destacado autor del norte; además, traductor de un poeta íntimamente ligado con Hidalgo, el noruego Torgeir Rebolledo Pedersen. Descanse en paz.

martes, 18 de septiembre de 2018

2do. Foro Literario Hidalguense / Participantes y programación


Participantes del Segundo Foro Literario Hidalguense

Poesía
• Julio  Romano  Obregón
• Ilse  Susana  Sánchez  
• Javier  Jaen  Gaspar
• Carlos  Córdova  Mata
• Martha  Miranda  Gómez
• Suzel  Gómez  Sánchez
• Abraham  Chinchillas
• Josué  Ledesma  
• León  Cuevas
• Luis  Tovar  Flores
• América  Femat  Viveros
• Ulises  Martínez  Zamora
• Rosa  Maqueda  Vicente
• Erick  Alan  Hernández  


Cuento
• Cristian  Negrete  Perales
• Enid  Adriana  Carrillo  
• Aldo  León  Guzmán
• Luis  Manuel  García  Aguirre
• Rafael  Tiburcio  García
• Jorge  Luis  Roldán  Uribe
• Laura  Esperanza  Guerrero  
• Yovani  Hernández  López
• Diego  Castillo  Quintero
• Rosalí  de  la  Fuente  
• Oscar  Raúl  Pérez  Cabrera
• Oscar  Baños  Huerta
• Ernestina  Guerrero  Chávez
• Miguel  Ángel  Hernández  Acosta

Ensayo
• Claudia  Leticia  Amado  Flores
• Irving  Jesús  Hernández  Carbajal


Programación

Viernes  –  21  de  septiembre
15:00-15:20 Bienvenida  –  Todos
15:20-15:40 Julio Romano Obregón
15:40-16:00 Aldo León Guzmán
16:00-16:20 León Cuevas
16:20-16:40 Oscar Baños Huerta
16:40-17:00 Ilse Susana Sánchez
Descanso de 60 minutos (17:00-18:00)
18:00-18:20 América Femat Viveros
18:20-18:40 Irving Jesús Hernández Carbajal
18:40-19:00 Rosalí de la Fuente
19:00-19:20 Carlos Córdova Mata
19:20-19:40 Enid Adriana Carrillo
19:40-20:00 Cierre  –


Sábado  –  22  de  septiembre
14:00-14:20 Apertura  –
14:20-14:40 Martha Miranda Gómez
14:40-15:00 Luis Manuel García Aguirre
15:00-15:20 Josué Ledesma
15:20-15:40 Rafael Tiburcio García
15:40-16:00 Suzel Gómez Sánchez
Descanso de 60 minutos (16:00-17:00)
17:00-16:20 Cristian Negrete Perales
17:20-16:40 Claudia Leticia Amado Flores
17:40-18:00 Abraham Chinchillas
18:00-18:20 Laura Esperanza Guerrero
18:20-18:40 Javier Jaen Gaspar
18:40-19:00 Cierre  –


Domingo  –  23  de  septiembre
10:00-10:20 Apertura  –
10:20-10:40 Jorge Luis Roldán Uribe
10:40-11:00 Yovani Hernández López
11:00-11:20 Luis Tovar Flores
11:20-11:40 Diego Castillo Quintero
11:40-12:00 Ulises Martínez Zamora
12:00-12:20 Oscar Raúl Pérez Cabrera
12:20-12:40 Rosa Maqueda Vicente
12:40-13:00 Ernestina Guerrero Chávez
13:00-13:20 Erick Alan Hernández
13:20-13:40 Miguel Ángel Hernández Acosta

13:40-14:00 Cierre  –  Paul  Olvera


martes, 10 de enero de 2017

Llaman a participar en el Premio Nacional de Crónica Joven "Ricardo Garibay" 2017


El Gobierno del Estado de Hidalgo, por medio del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, y la Secretaría de Cultura mediante el Programa Cultural Tierra Adentro, convocan a una emisión más del Premio Nacional de Crónica Joven "Ricardo Garibay" 2017, cuya fecha de cierre será este viernes 31 de marzo, hasta las 16:30 horas.

Este certamen literario, además de honrar a uno de los escritores hidalguenses más destacados, busca favorecer la creación literaria estatal y nacional. De ahí que entre sus bases se encuentre establecido que va a dirigido a mexicanos por nacimiento, residentes en el país y de máximo 34 años al cierre de la convocatoria.

El premio comprende un monto de 100 mil pesos, además de un diploma y la publicación de la obra ganadora en el Fondo Editorial Tierra Adentro.

El objetivo del galardón creado en honor al escritor y ensayista Ricardo Garibay (1923-1999) es estimular la escritura de jóvenes en el género de crónica literaria o periodística.

Destaca que los trabajos que se encuentren participando en algún otro certamen quedarán excluidos, tampoco podrán participar quienes hayan recibido algún premio del Programa Cultural Tierra Adentro, o el personal direcciones convocante de Conaculta, ni tampoco personal que labore en el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo.

Los aspirantes a este galardón deberán enviar un libro inédito, de crónicas literarias y/o periodísticas en español (se permitirá la participación de una sola crónica amplia [80 cuartillas]), que en conjunto formen un cuerpo de texto de 80 a 200 cuartillas. Dichos trabajos deberán presentarse por cuadriplicado hasta el 31 de marzo del 2017, a la calle Nicolás Bravo 202, Centro Histórico de Pachuca, Hidalgo. En el caso de los trabajos enviados por correo se tomará en cuenta la fecha del matasellos postal. El jurado estará integrado por grandes escritores y maestros de la crónica.


Este premio en Hidalgo se suma a otros de gran importancia nacional que buscan estimular la creación como el de Poesía Joven "Elías Nandino", el de Cuento Breve "Julio Torri", el de Ensayo Joven "José Vasconcelos", el de Novela Joven "José Revueltas", el de Dramaturgia Joven "Gerardo Mancebo del Castillo" y el de Poesía Joven "Francisco Cervantes Vidal". Las bases completas se pueden consultar en el sitio http://cecultah.hidalgo.gob.mx.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El escritor mexicano Luciano Concheiro presentará libro en Pachuca


Como parte de la programación del Panorama de la Literatura Contemporánea, que puso en marcha el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo para traer plumas destacadas del continente, el próximo miércoles 16 de noviembre vendrá a Pachuca el escritor Luciano Concheiro, para hablar de su libro Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante, de la editorial Anagrama.

Este joven pensador mexicano conversará con el poeta y ensayista Diego José. La cita es en punto de las 18:00 horas en Geo -Pan y Café-, ubicada en Plaza Bella (a un costado del Cinépolis). La entrada es libre, para que todos los interesados en las letras conozcan a un autor destacado de nuestro país.

Sobre Contra el tiempo, el autor afirma en el arranque de este ensayo: vivimos en la era de la velocidad. Este libro la analiza en su dimensión económica, política y social, indagando en el capitalismo obsesionado por el beneficio permanente, la política marcada por el cortoplacismo y las sociedades contemporáneas que generan individuos estresados y ansiosos.

Luciano Concheiro (Ciudad de México, 1992) fue Finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2016 por Contra el tiempo. Filosofía práctica del instante. Estudió Historia en la Universidad Autónoma de México y Sociología en la Universidad de Cambridge. Es profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es coautor del libro de entrevistas El intelectual mexicano: una especie en extinción (Ed. Taurus). Ha traducido ensayos de autores como Franco Berardi, Michael Hardt y Slavoj Zizek. Actualmente es editor de huun, una publicación anual de arte y pensamiento mexicanos. Es autor del blog La rotativa de la revista Nexos.


A esta presentación la precedió la charla con la cubana Wendy Guerra en el Centro de las Artes de Hidalgo, quien presentó su libro Domingo de revolución. La siguiente presentación será la del chileno chileno Alejandro Zambra, el próximo miércoles 23 de noviembre, para dar la conferencia: “¿De qué escriben los chilenos, cachai?”, esto en el Centro de las Artes de Hidalgo.

sábado, 9 de julio de 2016

Ofrecerán taller que revisa diferentes generaciones de escritores hidalguenses

El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo invita a los interesados en la escritura creativa y en la literatura producida en nuestra entidad a participar en el taller “Escritura para jóvenes con base en el Patrimonio Literario Hidalguense”, que se llevará a cabo en el Centro de Información Cultural (Río de las Avenidas #200, colonia Periodistas, Pachuca).

Está dirigido a jóvenes y adultos de 16 años en adelante, y se realizará el próximo miércoles 13 de julio y viernes 15 de julio, de las 17:00 a las 19:00 horas. Se enfoca a principiantes en el mundo de las letras, y el cupo es limitado a 15-20 personas.

Este taller busca ofrecer un panorama literario de Hidalgo, con base en los recursos que los autores de carácter patrimonial han utilizado, además se generarán ejercicios que permitirán a los participantes explorar sus posibilidades creativas en materia de escritura.

Asimismo, el taller pretende detonar el interés en el área patrimonial en las letras del estado, y por otro lado que le permita a la gente explorar sus posibilidades de escritura creativa.

La lista de autores que se revisarán es un poco amplia, porque se pretende dar un panorama general, por lo cual se visitará la obra de escritores nacidos antes de los años 50, la generación de los nacidos en esa década y posterior. Asimismo, se abordará la generación de los autores nacidos en los años 70, donde se encuentran Yuri Herrera o Ramsés Salanueva, por ejemplo, y finalmente la generación entre los años 80 y 90, de jóvenes y ya no tanto que están ganando los premios estatales de literatura.

Los interesados pueden solicitar informes en los teléfonos: 7780538 y 780537, o directamente en el Centro de Información Cultural del Cecultah.

jueves, 16 de febrero de 2012

Karla Olvera presentará hoy su libro “La música en un tranvía checo y otros ensayos”



La joven escritora hidalguense Karla Olvera, presentará el próximo jueves 16 de febrero a las 18.00 horas en la Sala de espera del Centro Cultural del Ferrocarril su libro La música en un tranvía checo y otros ensayos, publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro, con el cual, la joven escritora obtuvo el prestigioso Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos 2011.



El libro reune ensayos que parten de pensamientos íntimos plasmados en los diarios de connotados literatos del siglo XX, como los escritores Franz Kafka, Fernando Pessoa y Virginia Woolf, son reunidos por la joven escritora Karla Olvera en ‘La música en un tranvía checo’, esta presentación es organizada por el Consejo Esatatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo.



A Karla Olvera los diarios personales le han causado curiosidad desde pequeña, lo cual se refleja en este trabajo ensayístico, como ella misma lo expresa: “En mi texto, parto de algunas entradas excéntricas que encontré, y me fascinaron, en los diarios íntimos de Kafka, Woolf y Pessoa. Son el punto de partida para ensayar sobre temas como los viajes en tranvía en Praga o Lisboa, las duchas de agua fría, no hacer nada, la mentira como acto creativo y las camas austriacas, entre otros. En esta presentación la escritora estará acompañada por Lorena Ventura, Said Estrella y Juan Carlos Hidalgo.



Karla Olvera (Pachuca, 1981) es escritora y traductora. Con el libro La música en un tranvía checo y otros ensayos obtuvo el Premio Nacional de Ensayo Joven "José Vasconcelos 2011". Fue artista residente en Montreal de junio a septiembre de 2011 bajo el auspicio del Conseil des arts et des lettres du Quebec y el FONCA. Ha sido becaria del programa "Jóvenes creadores" del FOECAH y del FONCA en los rubros: poesía (2009), ensayo literario (2010) y novela (2011). Ha participado en diversas antologías. Obtuvo en 2010 el segundo premio "Punto de Partida 41" en los rubros "ensayo literario" y "traducción literaria". Traduce fragmentos de Ia obra de Henri Michaux y escribe una tesis de maestría sobre él en El Cole¬gio de México. Textos suyos han aparecido en diversas publicaciones como: Periódico de Poesía, Nylon, La Nave, Replicante, Punto de Particla, El Perro, Metapolítica, Shandy, Tierra Adentro, Este País y en Ia página www.enriquevilamatas.com, Su blog es: http://karlatone.canalblog.com/



Lorena Ventura (Oaxaca, 1982). Es Licenciada en Lingüística y Literatura Hispánica por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Maestra en Letras Latinoamericanas por la Universidad Nacional Autónoma de México. En 2004, recibió el Premio Nacional de Poesía "José Emilio Pacheco", convocado por la Universidad Veracruzana. Fue becaria del FONCA en la categoría de poesía (2009-2010). Es autora de La enunciación en el ensayo (UNAM, 2009) y de diversos artículos sobre teoría poética y narrativa. Actualmente es estudiante del Doctorado en Letras de le UNAM y profesora del Departamento de Traducción e Interpretación del Centro de Lenguas de le misma institución.



Said Estrella. Narrador y politólogo, colabora en Replicante y Palabras Malditas, entre otras publicaciones. Ha sido becario dentro de la categoría de jóvenes Creadores del Programa de Estímulos a la Creación, Formación y Difusión Artística y Cultural del FOECAH en las emisiones 2006 y 2009. Ganador del Premio Estatal de Cuento Ricardo Garibay, 2008, con el libro Cena entre chacales.



Juan Carlos Hidalgo. Es periodista y crítico de arte. Actualmente colabora en el suplemento El ángel del Diario Reforma; en las revistas Marvin, K, El perro, Altanoche e Indierocks. Ha publicado textos en Día siete, suplemento de El Universal, en el diario Unomásuno (DF) y en las revistas La Banda elástica y Al borde, editadas en Los Ángeles, California. Así como en los periódicos Síntesis (Puebla, Tlaxcala e Hidalgo) y Plaza Juárez. Se desempeña como curador en el Consejo de Cultura del Estado de Hidalgo, además de periodista free lance. Está incluido en la antologías Quiero Arder (97, La poética del hoyo rosado), Conspiración Caramelo (Editorial Moho, 98), 6 Poetas de la ciudad de los vientos (Municipio de Pachuca, 03), Hombres en corto (Municipio de Pachuca, 05), Nueva Poesía Hispanoamericana (Madrid, 08) y 30 poéticas (Madrid, 08). Es autor de Loop Traicionero (Pachuco Press, 05), Nueve pulgadas de amor navegable (Pachuco Press, 08) y Suave como el peligro (Pachuco Press, 11).

martes, 22 de noviembre de 2011

Conversaciones sobre "La tristeza de Papá Sabino"

Juan Galván Paulin



… mirar el Valle a través de La tristeza de Papá Sabino[1], caminarlo, ser en él; verbos que nos internan al emblema de sus mezquites, al ámbito de una realidad espejo donde el salitre en las huellas, en paredones, en la tierra es la cuenta de los años de una miseria vergonzante, de un dolor que si no se nos contagia y supura tornará ficción, discurso hueco que convierte en sombra esa soledad señalada a la distancia por jacales siempre ruinas, por el paisaje en el lento perseguir de una mujer atrás de su rebaño –flagelante que recoge breñas, leños para encender el hogar, solitario comal para las tristezas-, en los hombres enjutos engañando con su sombra y sus hoces a la canícula, marcados del rostro por arrugas de las incineraciones de un año y otro más hurgando calicheras, pedregales, y así tener donde posar las calladas lágrimas del alma, la rabia del aguardiente, el taciturno sueño embebido en pulque… el paisaje en este Valle es una procesión en jaculatoria con el espantajo de la modernidad irrumpiendo harapos, que lleva al funeral como última jornada de una agonía cotidiana vivida así, con el gozo de saber que la vida es una letanía de sobrevivencias, una ritualidad que inicia al amanecer al persignarse y llega a la extremaunción de cada día; aquí el polvo es una investidura, un bautismo que unge los cuerpos para la leyenda de sus victorias sometidas y zurce cada andrajo a la piel, como nombres sellados al nacer y pronunciados en rezo para conjurar la vecindad de la muerte: Donde Dios puso el olvido derramado en pueblo,/ donde hace valle y dolor es más que una tonada urgente/[…]/Lloramos este abandono,/ la oscura letra y los mercantes que volvieron al templo(p.15)… caminar el Valle es mirar la tortura de una carne que desangra su desasosiego a la sombra de los mezquites, que la renueva a fuerza de oblaciones y siempre queda avejentada en la sonrisa de los niños, solo hipotecada por el hambre: Tu nombre se va quedando/ así como la esperanza,/ así como la plegaria en las paredes nuevas (p.11)… mirar el Valle es saber que los fantasmas regresan a visitarlo desde Texas, los Ángeles, que son y con ellos traen sus muertos; largos viacrucis a la zanja anónima, al quebrantahuesos agazapado en cualquier camino: Un hermano está preso en Brownsville;/ no le dan tortillas para comer./ No sabe cómo llegó ahí,/ ni dónde quedó María Santísima./ No se enteró que mi papá cayó en la milpa,/ sólo sabe que no lo verá morir (p.17)… mirar el Valle es entenderlo en trance una posesión, rictus de profeta donde las palabras que vagan en cada choza cobran sensualidad y la convierten ternura de cardones y biznagas, de corretear de niños y celo de muchachas: púas para descoyuntar las pesadillas, deseos que nutren las plegarias silenciosas de esa sarmentera de hilanderas de ixtle; brujas antiguas, sus espectros han hechizado el destino para que funde manantiales, tan secretos como sus sexos plenos de mar y nacimientos a pesar del veneno que lo aciago ha tejido para el hombre: El único lecho;/ no hay más,/ comienza en las manos de Dios que te dibuja,/ en este acto de redención que es tu entrepierna,/ en esta queja de amor y mis palabras/[…]/ cuando la media luna me anuncia desahuciado (p.17), dice Venancio Neria Candelaria en La tristeza de Papá Sabino, y se acerca también al lirismo desgarrador de “Las nanas de la cebolla” de Miguel Hernández, cuando del fondo de un medio día bajo el sol a plomo y con la garganta tiesa de guardar el llanto eleva un canto para arrullarnos: Mi criatura es la flor de ya xaxni,/ anda sobre la tierra revuelta del Valle/ y es amigo del conejo y del señor culebra./ Un recodo de pájaros tiene en su cara,/ dos piedritas de río mojadas,/ piel de cántaro recién llenado/ y media luna de primeros dientes (p.17)… caminar el Valle es saber que aquí también se yergue, vigía del límite entre la sed y la vida, una virilidad alerta al paso del tiempo: el Sabino se alza como faro para guiar, en la inmensidad estelar de tanta aridez, hasta la fuente de agua; con su corteza rugosa como piel de saurio y sus ramas lluvia verde para los susurros, es un eje mediador entre la canícula diurna y la noche calcárea, ese ciclo en el que la existencia de los hombres de este Valle se convierte leyenda y eucaristía; el sauce es un axis que delimita más allá de sus raíces, más allá de su pesada red para atrapar el viento el territorio donde lo seco y lo húmedo son esperanza para la germinación; tristeza él mismo pues es imagen y testigo del desamparo de estas lindes y sus pobladores, que Neria Candelaria conjugándola con la mezquitalera convierte en metáfora del dolor de un pueblo, pero también del propio, del personal: el Sabino del mezquital es aquí un padre erguido a mitad de la desgracia que, hierático, quiere conjurarla a golpes de estoicismo; un padre a quien la evocación logrará siempre su presencia, invocarlo para que defienda las últimas astillas de la esperanza y derrote el miedo de morir derrengados después de caminar un laberinto de senderos; el Sabino a mitad del páramo somos nosotros y los que rezan por nosotros: Larga un río de aguas negras,/ que bañan al señor Sabino./ Señor alto de barranca honda/[…]/ ¿A quién santiguas en la lengua vieja? (p.45)… la de Neria Candelaria es una poesía que relata en su desamparo la sobrevivencia y la entiende en cada habitante del Valle, perennidad de ojos abiertos a lo funerario, que asalta siempre aquí y sin sorpresa: Amanecí con muerte,/ en las vísperas de tu tristeza/ Papá Sabino;/ entonces,/ ¿cómo le hago para llevarte mis ojos,/ si se me han ido de llorarte en el repecho? (p.42)… La poesía de Neria Candelaria en La tristeza de Papá Sabino, es una paradoja en la que toda semilla florece en redención de la memoria, anhelo siempre en vilo, gozo que por efímero se vuelve eterno en su deseo –eso es el dolor, la herida ya hecha por lo que promete venir y no adviene-… paradoja porque puede creerse que una poesía que describe lo yermo se adjetiva de lo estéril; no es así; el desierto es un mar, no es antítesis de lo fértil, sino útero dormido, pleno y hambriento; y en este desierto que es el Mezquital, en su mitología de tierra baldía tiene lugar esa comunión entre el Sabino, que es la vida en su anhelo, y la calichera, polvo aciago de canícula, pesadilla con la que amanecemos yertos: Eres la flor del xaxni, de la palma;/ eres un manantial de agua del cielo/[…]/una aurora dulce que instiga tu pelo/[…/ Sombras del temporal;/ arrecia el viento que viene del cerro,/ y yo con mis muertos esperando (pp.54-47)… La tristeza de Papá Sabino es también una constelación de murmullos y gemidos –canto de plañideras, de monjes en Tenebrae-, gritos que el Hñähñu calla para no distraer la progresión del destino y su cumplimiento en una duración, que es vida que debemos comprender santificada: Volveré al mezquital, a la memoria,/ a la capilla donde el santo fijo,/ asomándose un ratito de la Gloria, recibirá con un abrazo a su hijo (p.54)… y es santificada porque, poseedora de las cualidades del mezquite y del Sabino, se ha calcinado, como sucede en la poesía de Neria Candelaria: un desollamiento en el que la existencia adquiere una piel que permite resistir días y años la sed, una pobreza que debe avergonzarnos… mirar el Valle, caminarlo, ser en él a través de La tristeza… es peregrinar al fondo de las cicatrices que la canícula eterna y la noche de paisaje como osamentas ha dejado en los rostros Hñähñu, para que podamos abrazar el sentido de la condición humana, y así reconocer quiénes somos…



La Sauceda, Metepec. Noviembre 2011.









[1] Venancio Neria Candelaria. La tristeza de Papá Sabino. Albatros PRESS, México, 2011