lunes, 3 de mayo de 2010

La poesía es un árbol sin hojas que da sombra: Juan Gelman


Por: Jorge Ricardo I Agencia Reforma



Hay quien piensa que el mejor poeta mexicano vivo es argentino y se llama Juan Gelman. Cuando José Emilio Pacheco se enteró de que había ganado el Premio Cervantes 2009 dijo: “Ni siquiera soy uno de los mejores poetas de mi barrio. ¿No ven que soy vecino de Juan Gelman?”.


Y hablar de Gelman y de Pacheco es como hablar de toda Latinoamérica.


Juan Gelman cumple 80 años. Nació en Buenos Aires y vive en México desde 1988, luego de irse al exilio en 1975 por la dictadura de su país. La dictadura militar de Jorge Rafael Videla asesinó a su hijo y a su nuera y le ocultó a su nieta.


El propio Gelman la encontró 23 años después. Antes de llegar a México vivió en Roma, París, Nueva York, Madrid y Managua.


“A este oficio me obligan los dolores ajenos, / las lágrimas, los pañuelos saludadores, / las promesas en medio del otoño o del fuego,/ los besos del encuentro, los besos del adiós,/ todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre”, escribió en su poema Arte poética.


“Al inventario fundamental, Gelman añade la pesadumbre de la patria perdida, de los seres amados destruidos por la dictadura, de la revolución que no llegó, del exilio que se compensa de un modo substancial por los nuevos arraigos”, apuntó Carlos Monsiváis en el prólogo de Otromundo, una antología que el FCE editó cuando Gelman obtuvo el Premio Cervantes 2007. Antes había ganado el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano Pablo Neruda y el Reina Sofía.


Hijo de migrantes rusos, Gelman empezó a escribir cuando quiso enamorar a una niña con poemas de Pedro Bonifacio Palacios. Como no le resultaron, se puso a escribir los suyos. A los 11 años publicó su primer texto. Después vinieron los libros Violín y otras cuestiones, En el juego en que andamos, Gotán, Los poemas de Sidney West, Valer la pena y Salarios del impío, entre más de 30. Escribió para ópera. Inició una novela, El diario del poeta, y un libro de cuentos a finales de 1968, pero no los terminó. “Seguro que escribo poesía de puro holgazán, porque la ventaja de los versos es la brevedad”.


Gelman, un hombre de ojos tristes, llega a las ocho décadas sin mayor escándalo. Ha dicho que cuando se levanta se lava la cara, mira al espejo y le pregunta: “¿Y vos quién sos?”. Se diría que casi rehúye a las celebraciones. Siempre amable y cálido, aceptó una entrevista, luego dijo que por correo electrónico y cuando envió sus respuestas prolongó la indiferencia.


“¿Oíste/ corazón?/ nos vamos con la derrota a otra parte/ con este animal a otra parte/ los muertos a otra parte/ (...) vámonos con esta perra a otra parte/ no tenemos derecho a molestar/ nuestro solo derecho es empezar otra vez bajo la luz del sol sereno”, escribió en un poema.


Llega a los 80 años con los mayores reconocimientos a un escritor en lengua española, ¿qué es la vida en ese punto?


Creo que a los 80, poeta o no, reconocido o no, se siente uno contento de llegar a esa edad y no tanto porque los cumpleaños se están por terminar.


¿Con 80 años es más o menos infeliz?


Todavía tengo 79, déjeme llegar a los 80 para averiguarlo.


En El Pibe Juan apunta: “Llegó un día en que me declaré a mí mismo poeta”. ¿Qué idea tenía antes y ahora de ser poeta?


Sentí entonces lo mismo que siento ahora: escribir poesía es para mí una necesidad.


¿Qué hay detrás de sus versos diagonales, los diminutivos, las interrogaciones o el hermafroditismo de sus adjetivos? ¿Cuál es la relación que pretende entre el aspecto formal de un poema y los efectos?


No tengo ningún designio de darle un aspecto estético -geométrico u otro- al poema.


A los 15 años ya era miembro de la Juventud Comunista y terminó en la cárcel, después militó en Montoneros y luego rompió también con el Partido Comunista. ¿Es un desilusionado político?


No soy un desilusionado de la política, la verdadera. La considero necesaria, pero no encuentro dónde practicarla.


Habiendo soportado el asesinato de personas cercanas, ¿qué es la muerte para usted?


El cese del amor a los seres amados.


¿Cómo ha cambiado su concepción del exilio?


Ha cambiado, y mucho, la situación. Antes me echó de Argentina una dictadura militar, después elegí vivir en México. Aquí no estoy exiliado.


¿Fuera del ámbito académico, merece la pena alguna definición la poesía?


Más que una definición, sería una descripción: la poesía es un árbol sin hojas que da sombra. [c]

1 comentario:

  1. ESE "POETA"

    Ah. El poeta...
    Del rostro compungido
    y mustios bigotones.
    Sí, el poeta.
    Con todos sus galardones,
    el dolor de la derrota
    y el pasado de traiciones.
    Al muro de sus lamentos
    le faltan las verdades
    y le sobran los ladrillos.
    Ah. El poeta...
    Sí, el poeta...

    Que lo aplaudan...
    Que lo premien...
    Que son las sogas
    que venden los burgueses.

    ¿Y qué verso valió la pena
    del drama que escenifica?
    Si no son más que palabras,
    mamarrachos en tinta
    sobre baldosas de sangre
    que a cada paso salpican.

    Ah. El poeta...
    Sí, el poeta.
    Sembrador de odios
    disparando letras
    en la noche eterna
    donde van las sombras
    de las guerrillas muertas

    Ah. El poeta...
    Sí, el poeta.


    Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
    www.plumaderecha.blogspot.com
    Estado Libre Asociado de Vicente López

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