lunes, 6 de abril de 2015

La hoja y la mirada: De venganzas y perdones, el canto de un pájaro azul

¿Qué es el olvido? Jorge Luís Borges lo describió así: “Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón”.  Es precisamente de ello, de venganza y de perdón, de lo que habla “Marcha y Olvido”, primer poemario de Xiko Jaén, poeta originario del corazón mismo del Valle del Mezquital.

El libro está conformado por 16 poemas ordenados para describir, como quien describe con la mano una elipsis en el aire, un transcurso, una travesía de vida, la vida misma que inicia y termina haciendo florecer los recuerdos en la memoria; el libro comienza “Nací entre…”, termina “…me extingo.” Entre esas dos frases el poeta nos narra, si esto fuese posible con un género no narrativo como es la poesía, un universo propio del Valle, con imágenes cargadas de la magnificencia de la naturaleza, madre y padre de hombres que reconocen en su piel el color de la tierra, en su corazón el aleteo del cenzontle, en sus rostros el olor del viento. Una oportunidad perfecta para que el poeta nos narré cómo es que sus ojos han visto el mundo que lo ha rodeado y cómo su corazón se identifica con todo ello: el desierto, las pencas, los cardones.

En el prólogo del libro, el Dr. Luis Armando Aguilar Sahagún refiere: “La poesía de Xico Jaén es fundamentalmente invocativa. Más cercana al canto y al salmo que al verso; más atento a su interlocutor directo que a la forma expresiva. Es, al mismo tiempo, biográfica, histórica y paisajista. Es una voz del pueblo.”

Cundo Xico hace suya la voz del pueblo, la usa para decir en español lo que siente en hñahñu, permitiendo que otros, los ajenos, nos asombremos con la belleza de lo descrito, se encuentre alrededor o en el interior del poeta: el amor, el ixtle, la esperanza, el huizache

En uno de los textos de la cuarta de forros, el escritor y promotor cultura Alberto Avilés nos alerta sobre el intimismo del libro: “Jaén, poeta de extraña delicadeza, canta con una voz inusitada; nueva; lengua con la que habla el monte, nos dice. Canta con ojos que miran hacia dentro. Traspira cada palabra y la vuelve lluvia, es un sol lleno de fiesta. Sabe desentrañar del malacate los prodigios de la tierra. La metáfora, la imagen y el gran amor por su tierra logran imprimirle fuerza y elegancia a su poesía.”

Sentado en el horizonte de este Valle, /no estoy solo. /El hombre y la mujer expulsados /del lejano paraíso, están conmigo; /juntos, en mí, tomamos el pulque suave(…)

Y es también ahí, en la contraportada del libro, donde el también escritor Carlos Santibañez nos describe al poeta que refleja la poesía; “Para el poeta Xico Jaen, partir es otra forma de decir que amanece y se desdobla la mañana con la última quimera de la noche. Dar, al partir, una mirada al cielo que se sabe tramado entre años perdidos. Sudar lo que suda el testigo, que es savia de hombre en desamparo (…)”

Pero el detonante escondido en la belleza es el dolor, el dolor que el poeta siente por el padre perdido, descubrimos entonces que la “marcha” es la que ha iniciado el padre para no volver, una marcha interminable que condena al olvido al que se ha ido y a aquellos que se han quedado esperándole:

Apura que vengas, aquí, solo para ahuyentar esta espera vana que se alarga cuando me asomo perdido en la vereda buscando tus pasos.

Jaén cobra venganza a través de la palabra, condena los recuerdos al olvido y acompaña la marcha del padre con él, con el olvido donde cada tanto arroja otras ausencias –la de la propia madre, la del propio pueblo al que se pertenece, la de sí mismo–, nombrando lo que duele.

Soy un hombre, /últimamente tan extraño, /colgado en delgada línea de lo vulnerable; /suspiro, me desplomo (…)

Pero también perdona, el poeta nombra y perdona, exorciza las fantasmas, encuentra sosiego convirtiendo el dolor en versos; olvidando, todo lo deja ahí, inmóvil, en el recuerdo:

Canto mío, /me ortigas el corazón, /no me azoras; /trepidas de a poco en mis adentros.

“Marcha y Olvido”, publicado en los últimos días del 2014 por la independiente alb@tros PRESS, se convertirá en un referente de la poesía que se escribe en este siglo ya entrado en años, y a Xiko Jaén, en una voz esencial para conocer la poesía que se escribe en el Valle del Mezquital, uno de los muchos lugares de este país, en los que se creía que no había literatura escrita, pero que sin embargo aparece batiente.


Xico en lengua hñahñu quiere decir “pájaro azul” y vuela con una poesía de poderosas imágenes, vestidas de un uso preciso del lenguaje, conjugando en él expresiones propias de su tradición lingüística. Vuelven a escucharse versos de Borges: “La vieja mano sigue trazando versos para el olvido”. Es con esa vieja mano con la que canta Xiko Jaén.


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