miércoles, 27 de febrero de 2013

La Revolución Mexicana en Hidalgo

Conocer la historia reciente de México es por demás interesante y obligado para aquellos que deseamos entender la circunstancia actual de nuestro país.

“Hidalgo Crónicas de la Revolución Mexicana”, libro editado en el 2012 por el Gobierno del Estado de Hidalgo, contiene un total de once trabajos de investigación, realizados por algunos de los integrantes de la Academia Hidalguense de la Historia e investigadores independientes, donde podemos conocer los personajes hidalguenses y las acciones que consagraron sus nombres en nuestra historia. Hombres y mujeres como Elisa Acuña, Felipe Ángeles, los hermanos Azuara, Alfonso Cravioto, entre algunos otros, fueron quienes lucharon desde distintas trinchera en pos del ideal revolucionario y cuyas historias están condensadas en este volumen.

El libro remata con una colección de treinta fotografías desprendibles, especialmente seleccionadas de los archivos de la Fototeca Nacional del INAH, que ilustran los momentos más importantes de la Revolución Mexicana en suelo hidalguense.

Disponible en la planta baja del Reloj Monumental e HIDARTE.


martes, 26 de febrero de 2013

Zabdiel

Emiliano Páramo

Hace algunos años, en una de las memorables ediciones de la Feria Universitaria del Libro en la plaza Juárez, escuché por primera vez a Zabdiel. En ese entonces, él era un quinceañero enamorado blandiendo su voz y la guitarra en aquel café levantado en medio de tantos libros sobre la explanada; el amigo que me acompañaba por el recorrido de la FUL, lo llamó el niño prodigio de la trova en Hidalgo. Ese año Zabdiel sí era aun un niño, prodigioso también, como lo es cualquiera que con talento y vocación hace que su público se conmueva ante la ocasión de la música y la palabra cantada. No sé si el título me gusta para definirlo, pues las etiquetas siempre limitan y los niños prodigios pierden vigencia y encanto con los años. Zabdiel está a unos días de cumplir 22 años (el 13 de abril, para ser exactos), pero mi impresión y, sobre todo, la de sus fieles seguidoras y seguidores, sigue siendo la misma. Una de mis alumnas opina que a pesar de que hace 3 primaveras que ya es “cancha reglamentaria”, sigue siendo un niño, en el mejor de los sentidos, aunque opino que tratándose de ser niño, sólo hay buenos sentidos en la palabra y el concepto. El diccionario indica que el adjetivo “prodigioso” implica que algo resulta sorprendente y causa admiración, porque no se puede explicar por causas naturales. Amables lectores, ¿no es ese el término más adecuado para calificar lo que ocurre desde las notas que nuestra banda o cantante favorito prodigan desde lo más hondo de su inspirado aliento? Sé que eso le ocurre a los que siguen la música de este cantautor; si alguien lo duda, vale que asistan el próximo 13 de abril al concierto que Zabdiel se regalará para celebrar con los suyos la vida, y sus primeros 9 años de carrera artística.

La escena musical en Pachuca, es en definitiva, la mejor de las notas que en materia de arte y cultura se ofrecen en la ciudad. Zabdiel es un buen ejemplo de lo que por acá se está haciendo en la llamada canción de autor. Cuando le pregunté cómo se etiquetaba, en qué genero se inscribía, me contentó que él era un “desgenerado”, pues le parecía imposible encasillarse. El maestro tiene razón: buscando sus videos en youtube, pude escucharle hasta un buen huapango y recuerdo una ranchera que mi amigo Owin cantaba con él; pero también es posible adivinar trazas de rock acústico, pop, balada, boleros y más.

Zabdiel afirma que comenzó a tocar por accidente, pero en ese caso, lo reconozco como un accidente afortunado. Entre todos los cantautores que pululan por los espacios de Pachuca, hay apenas unos que consiguen sorprenderme; Zabdiel está entre ellos. Y aunque reconozco que algunos de los elementos que encumbran a este joven compositor son también extramusicales, su talento es innegable. Cuando hablo de esos extras, me refiero al encanto natural de este joven cantante, que le ha sobrevivido a los años y los amores.

 
Muchas de las rolas de Zabdiel van del amor y sólo eso, y “no pretende avergonzarse de semejante realismo”. Uno canta lo suyo, lo que le es inaplazable, y habiendo sido tocado para el amor y para la música, no le queda sino seducir desde la urgencia de su canto apasionado. Habrá algunos que en sus delirios más atolondrados, lleguen a juzgar peyorativamente de melosas y azucaradas las canciones que en esta escena se entretejen, pero aquellos y aquellas que con rolas así han encontrado razones para estrecharse, seguro que conocen una magia única y omitida para aquellos que se limitan tan sólo a otros sabores, distintos al de la miel derramada entre dos bocas.

Para aquellos que quieran conocer o reconocer la obra de Zabdiel, les paso los links que en internet la consignan: www.soundcloud.com/zabdielmusic - www.youtube.com/zabdielmusic - www.facebook.com/zabdieloficial

Contaba Facundo Cabral que alguna vez Mahatma Gandhi había dicho que cuando el hombre trabaja, Dios lo respeta; mas cuando el hombre canta, Dios lo ama. A Zabdiel lo han amado tanto como él ha prodigado su palabra enlunarada. Su inspiración tiene ojos de mujer y alma de mar en brama, por eso su canto dulcemente adolorido se va de boca en boca, procurando besos y copas, aunque no siempre las copas son de vino, pero también embriagan, entre sangre y miel.

Jamädi…

lunes, 25 de febrero de 2013

Aviso urgente al mundo

José Manuel Solá

Hemos perdido un niño:


el niño que buscamos

le daba la razón a las auroras,

hablaba del perdón y la justicia

y anduvo pensativo caracolas marinas;

al hablar, te miraba a los ojos

con un véspero azul en la mirada;

los pájaros del Sur obedecían

el canto de Sus manos

y el viento se hacía dócil a su mando al cruzar los olivos.

Él llenó de crepúsculos las casas

por donde un día pasó

compartiendo su pan, el vino, el agua

y la paz y los sueños de un mañana no visto.

Sus cabellos hervidos agitaban los astros.

Sus sandalias traían arenas de mil playas, polvo de otros caminos

y un rocío de noches sin descanso.

Todos lo abandonamos... ¡todos!... todos lo abandonamos.

Y cuando ya descalzo,

con la frente enjambrada de futuros,

nos invitó a seguirlo

borramos cada huella del camino

y el eco de su voz

hasta perderlo.



Nació en Belén

muy pobre,

muy humilde...

Y nos amaba.

jueves, 21 de febrero de 2013

“El viaje” o arribar al punto de partida

Hay quienes dicen que son pocas las escritoras en la literatura hidalguense. Sin embargo, aunque esto fuera cierto, éstas tienen una voz propia y un estilo característico, lo que vuelve sus textos un verdadero disfrute. Uno de los casos más sobresalientes es Yanira García.



En su más reciente libro publicado, “El viaje”, esta autora pachuqueña, nos lleva de la mano – o mejor dicho, de los ojos-, por la búsqueda del asombro en lo ya conocido, olvidándolo primero para volver a nombrarlo después y convertirlo en “las huellas que recorren el paisaje/los rostros que se hunden en la memoria”. Es el universo personal de la poeta, lo que gira sobre estos versos llenos de un ritmo cadencioso y luminoso. Es desprendernos de nuestra esencia, para reconocernos con curiosidad.



Este libro, escrito en 1994 gracias a una beca del FOECAH y editado en 2011 por el CECAULTAH, es una poderosa muestra de la literatura escrita por mujeres en Hidalgo y de que el mejor destino, es el punto de partida.



Disponible en la red de librearías EDUCAL.

martes, 19 de febrero de 2013

La palabra de Dada Alberto

Emiliano Páramo
 
Hace algunos años, en un taller de poesía en Pachuca, un joven y muy talentoso escritor de esta ciudad dijo, después de la lectura que diera yo a uno de mis poemas, “bueno, ese texto es muy hidalguense; es como indígena, ¿no?” El comentario me resultó incómodo, en ese momento, pero lamenté no haberle pedido que abundara en él, para entender mejor el sentido en que lo expresaba. Hoy prefiero darle el beneficio de la duda, si es que cabe la ocasión, pues es posible que no haya sido su intención la de ser peyorativo, a pesar de que muchas veces al etiquetar a la poesía que se hace desde los pueblos y las comunidades como “poesía indígena”, se le rotula así con un afán que a mis ojos resulta, de a ratos, despectivo. Prefiero la poesía sin más etiquetas que aquellas que simplemente sirvan para estudiarla, y no para segregarla por su temática o el origen de su autor. Quisiera dejar en claro que más que la etiqueta, lo que me preocupa siempre es la intención detrás de ella, pues para los que nacimos en el Valle del Mezquital, calificar nuestra obra con la herencia que cargamos en la sangre y en la piel, resulta honroso y nos compromete de palabra.
 
Uno de los mejores ejemplos en materia de honrosa palabra en el Valle, es Alberto Avilés Cortez, un todólogo cultural que tiene el ombligo enterrado en Poxindeje, Mpio. de San Salvador; una comunidad en el corazón de la nación hñähñu, que vive y sobrevive alimentándose de flores y cantado. Al Maestro lo conocí hace unos años, en la presentación de su libro “Canto al Valle del Mezquital”, hermosa edición que ofrece su poesía en la lengua madre de nuestra tierra, en Castellano, Náhuatl y Tepehua de Hidalgo. El libro contiene los más hermosos versos que en todos los años de vida del premio “Orquídea de Plata”, se hayan hecho acreedores a tan digno galardón para los poetas del Valle. Conocerlo, fue abrir los ojos y dejar que se me llenaran de paisaje. Cuando lo llamo todólogo, no exagero, pues Alberto Avilés es escritor, escultor, fotógrafo, investigador, promotor cultural, editor, ávido lector, conductor y productor de programas culturales en radio y televisión, sociólogo, docente y varios etcéteras más.
 
Este viernes pasado, presentó la segunda edición de su libro “La Invención del Amor”, un volumen que contiene algunos de los más hermosos y maduros poemas del Maestro. No es un secreto que en nuestro país es muy difícil publicar un poemario, pero más difícil es aun conseguir una segunda edición del mismo tiraje que la primera, en tan poco tiempo. En este muy cuidado y bello ejemplar, Alberto compone un delicioso “catálogo razonado” de amores y desamores, donde el Valle aparece nombrándose desde el cuerpo de la amada, y serpentea regodeándose en la piel, el sudor, y la saliva de la entrega. La portada y las ilustraciones que acompañan este libro, son obra de importantes artistas plásticos de Hidalgo: Eloy Trexo Trexo, José Hernández Delgadillo y nuestro talentoso paisano Luis Estrella López, quienes aportan desde sus manos, imágenes que puntualizan la geografía del oficio del amante y del poeta.
 
Celebro el modo en que sin pudor, el Maestro llama a las cosas por su nombre y se entrega lúbrico y enamorado, al cuerpo de su amada. El maestro es un caballero con memoria, y la memoria lo hace exaltar en ofrenda, las prendas del amor desnudo y la pena dolorosa del ayuno de la carne. Aunque como dicen por ahí, sólo quien ha sido capaz de tanto amor, es apto para abominar profundo, desde lo más recóndito del alma, a la capaz de ser traidora; en ese sentido, el Maestro empuña sin dudarlo, un poema-machete: “Hechizos para matar a la mujer infiel”; y como en el texto, además de las sentidas palabras del traicionado, va la mención del Santo Señor de Maravillas, la musa ya se chingó. Aunque a decir verdad, leídos por el maestro, hasta los malos deseos de esos “hechizos”, suenan a pasionales responsos en garantía del amor perdido.
 
Alberto Avilés es el Tata de todos los que en el Valle nos dedicamos al oficio de las letras. Su obra es imprescindible para explicar la tierra y nuestros años. Dada Alberto, el poeta, sabe convocar muy buenas lunas, porque es un hombre de palabras altas.
 
Jamädi…