jueves, 10 de julio de 2014

Inauguran exposición fotográfica de Alicia Ahumada


Una plática sobre chamanismo con Bernardo Kushala y la inauguración de la exposición "Traspasando la bruma.Fotografías para sanar", de Alicia Ahumada, se llevarán a cabo el próximo viernes 11 de julio a las 19:00 horas en la Galería José Hernández Delgadillo, del Foro Cultural Efrén Rebolledo en Pachuca (calle Bravo #202, Centro).

En México existe una larga tradición del ejercicio fotográfico que se bifurca en diferentes tendencias estilísticas y técnicas. Una de ellas que cobró gran fuerza durante la década de los sesenta es las que corresponde a la documentación antropológica y etnográfica.
A lo largo de muchos años Alicia Ahumada ha desarrollado una trayectoria de muy alta calidad trabajando en este campo conceptual apegada a los principios de la fotografía analógica. Nacida en Chihuahua y afincada en Hidalgo desde hace muchos años, esta mujer logra obtener imágenes de una gran fuerza y belleza lírica que además son cuidadosamente detalladas en cuanto a composición e impresión.

Incansable en sus proyectos de investigación –en los que también toma un rol de participante– durante 2005 decidió emprender una búsqueda a propósito del complejo y fascinante medio de los chamanes y curanderos de la provincia mexicana. Al tiempo que la fotografía se sacudía por la revolución tecnológica que afectó tantos a las cámaras como a los procesos de revelado, edición y composición.

Esta artista sensible y de atenta y peculiar mirada se remonta a la génesis de este proyecto de la siguiente manera: “Como soy una fotógrafa práctica, comencé visitando algunos pueblos del Estado de Hidalgo. Paraba mi carro en la plaza de cualquier comunidad y preguntaba a algún transeúnte por la casa del curandero. Para mi sorpresa, en cada pueblo había uno, dos o hasta tres de ellos. Me dirigía a sus casas y tocaba a la puerta. Algunos me permitieron entrar y fotografiarlos; otros, me miraban con suspicacia.”

“Conforme me fui adentrando, experimenté con cada uno de ellos sus técnicas de sanación. Recibí limpias, visité santuarios llevando ofrendas, estuve en velaciones, realicé peregrinaciones, escuché misas, tomé infusiones, usé emplastos, fui consagrada a Hunab-Ku, usé por periodos prolongados bebedizos hechos con base en frutas, tuve una operación espiritual, ingerí plantas de poder y con algunos de ellos colecté yerbas de su farmacopea que, disecadas, ahora reposan en mis cuadernos de trabajo”.

Mientras las plataformas digitales afectaban de manera fortísima al trabajo fotográfico, Alicia experimentaba grandes revoluciones que la adentraban a un campo de conocimiento de origen ancestral. Viajó mucho y se relacionó con especialistas sorprendentes que le brindaron importantes lecciones de vida. Alonso de Río, especialista del Camino Sagrado, abunda al respecto del choque entre el supuesto desarrollismo y el entorno natural: “El mundo “civilizado” sin maquillajes está manifestando con grotesco desparpajo su desquiciada enfermedad, destruyendo y contaminando la única casa que tenemos. Hemos perdido por completo la brújula de la evolución, pues el causar daños y destrucción irreparables en nuestro hogar es señal de que realmente no hemos entendido nada. Estamos aceptando con impresionante conformismo lo oscuro de nuestro destino”.

El Cecultah ofrece al visitante una experiencia extraordinaria a través de una exposición compuesta por 40 piezas y un registro videográfico que explica un proceso de búsqueda de una renovación personal y un encuentro con un vasto universo de conocimiento y filosofía.
A manera de un vistazo a un bitácora íntima y muy personal, Alicia comparte sus hallazgos, entendiendo de que se trata del: “rescoldo generado por una búsqueda personal de salud, que ha modificado mis hábitos y actitudes, creando lazos con la Tierra y el Universo entero, conduciéndome al buen vivir, cultivando una vida humana noble, sin olvidar que todas las demás especies de la Tierra son sagradas, que son una fuente de sabiduría  y juegan un papel vital para la sobrevivencia del planeta”.

La muestra se completa con comentarios y testimonios de los curanderos y chamanes y sus experiencias y nociones con las ancestrales hierbas y sustancias de poder.



miércoles, 9 de julio de 2014

Carta para Antonio Ramos Revillas


Emiliano Páramo
Querido Toño, te escribo desde esta ciudad arrodillada que tú conoces, entre la nostalgia y la pavura en que me arroja la temporada de aguas. Hace unos días, mientras leía las noticias del premio que le concedieron a tu libro, recordé de golpe a Monterrey y los años azules que viví por tus tierras. Un día yo soñé con ser un escritor regio (pues quería ser bueno y norteño), pero la vida se encargaría, feroz, de regresarme con las manos vacías al Valle y condenarme a ser, apenas, una gloria municipal venida a menos. Un día, mirando desde lo alto del cerro de la colonia Independencia, pensé que el norte se parecía mucho a los lugares donde sucedían las historias que, para entonces, ya comenzaba a escribir; yo quise quedarme a sobrevivir la canícula y las heladas, pero dios no concede antojos ni empareja panzones prematuros. Además, “no cabe duda, de niño a mí me seguía el sol…”, pero con la adolescencia, una noche, a la orilla de Morones Prieto, la tristeza vino a fundar largas tinieblas, donde hasta unas horas antes, habían brotado naranjos, glorias y corridos.
Esa noche se la llevaron para Reynosa, y no volví a saber de ella, sino varios años después, cuando por fin conocí a la hija que los dos hicimos, entre muchas tardes de amor, bebiendo rusas de verano, preparadas con Topo Chico Toronja y trocitos de piña dulce; ahí, en el cuarto de azotea desde el que por las noches se miraba tu ciudad sembrada de cruces violáceas de neón.
Si te escribo para contarte, es porque tengo miedo de que alguna vez resulte que nada de esto pasó, y que Laura y esas tardes bajo el resplandor altísimo del Sol de Monterrey, no sean sino un pretexto para añorar el sabor que te dejan las hojarascas azucaradas, después de comerlas mientras lloras. Afortunadamente, los pasos de mi hija me alcanzan para confirmar que todo, o casi todo, sucedió tal como lo recuerdo. Siguen ahí también, La Pastora, el Cerro de la Silla y la estación Colón, donde una vez los policías nos regañaron por ostentar nuestro amor con besos caníbales.
Algo se me quebró por dentro, cuando tuve que dejar atrás los pasos que dimos juntos por la avenida Madero, mientras caminábamos a comprar café. Comimos muchas veces en el mercado Benito Juárez, y al final de la comida, siempre compramos galletas de Linares, unas para la tarde y el resto para la cena. Nos gustaba mucho ir a “las pulgas” a comprar prendas extrañas, con el pretexto de que alguna vez las usaríamos para montar una obra de teatro en la que contáramos las hazañas de nuestro amor urgente.
Pero todo se jodió. Monterrey dejó de ser mi refugio, y tuve que salir huyendo de los signos del dolor, que poblaban todas las calles de aquel centro que alguna vez había sido tan nuestro. Una madrugada, en la Macroplaza, le di un añillo de plata que me había robado de un puesto de artesanías, y con toda la cursilería del mundo, le canté una canción norteña para jurarle que amor nos bastaría para salvarnos, y le compuse un corrido cada viernes para confirmar mi promesa. Ver las estrellas desde El Obispado, nunca será lo mismo sin ella.
Querido Toño, tú seguramente has pasado por esas calles que fueron mías; quisiera mirar desde tus ojos cada vez que caminas por ahí, para ver si todavía están las cosas en el sitio que las dejé. Ojalá todavía estén los tacos donde cenábamos, muy cerca de La Coyotera, y nos regalaban frijoles a la charra, porque la señora decía que le recordábamos a ella y su marido cuando eran novios.
Yo ya no voy a ser un escritor regio, nunca podré sentarme a la mesa con Eduardo Antonio para acreditar el filo de “los límites de la noche”, porque las mías se han vuelto interminables, y sobre las azoteas de Pachuca, no hay cruces de neón que anuncien la esperanza más allá de las tinieblas de esta edad.
Antonio, a pesar de los años, cada segundo que pasé en Monterrey, sigue vivo en mí, como si siguiera repitiéndose una y mil veces desde mi lejana adolescencia, para recordarme que su nombre lo llevo marcado con hierro sobre mi brazo, como si yo fuera ganado, pero la historia es que perdí…
Salúdame a Orfa, es posible que ella la haya conocido alguna vez; si es así, si se vuelven a topar, dile que vea si en sus manos todavía lleva el anillo de plata que un día me robé para jurarle que la iba a querer toda esta vida que hoy se me está yendo de golpe. Que por favor le diga que el polvo que seré, la nombrará tras el desahucio…
Jamädi…

lunes, 7 de julio de 2014

Cine del Romo de Vivar se engalana con el estreno de Heli, de Amat Escalante


El Cineclub del Teatro Guillermo Romo de Vivar proyectará el estreno de la película Heli (2013), del director mexicano Amat Escalante, el próximo jueves 10 de julio, en funciones de las 15:00, 17:00, 19:00 y 21:00 horas.

El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo (Cecultah) trae a Pachuca esta es una película, la cual no es recomendada para menores de 16 años, debido a su contenido.

La historia sucede en un lugar remoto de México, un pequeño pueblo sin muchas salidas laborales, en el que, para ganarse la vida, sus habitantes solo pueden trabajar en la fábrica ensambladora de automóviles aceptando allí un puesto mediocre, con un salario aún peor o involucrarse en el negocio de las drogas. Una elección complicada entre la seguridad sin pretensiones y vivir sabiendo que en cualquier momento todo puede acabar.

En ese pequeño pueblo tiene lugar una extraña historia de amor entre una niña de 12 años y un joven policía, el cual le propone huir juntos y casarse. Ambos están relacionados con el negocio ilegal de las drogas, pero militan bandos opuestos.

La película supone una mirada cercana a la realidad que viven día a día miles de familias en México.

Supone el tercer filme del mexicano Amat Escalante, conocido por los largometrajes Los Bastardos (2008) y Sangre (2005), y el cortometraje Amarrados (2002).

Amat Escalante (28 de febrero de 1979) es un director, productor y guionista mexicano galardonado con el Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes 2013.1 También se presentó en el Festival Internacional de Cine de Róterdam y en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Es amigo cercano y colaborador del director mexicano Carlos Reygadas.

Su película Heli estuvo en la Selección Oficial de Competencia en el Festival de Cannes del 2013 y ganó el Premio a Mejor Director.


jueves, 3 de julio de 2014

La hoja y la mirada: Escuchar con los ojos


Escuchar para ver con los parpados cerrados. Mirar para escuchar a lo que suena el mundo que nos rodea y que se mete por el obturador que parece ser el ojo del poeta.

Éste el punto de arranque para el más reciente poemario de Balam Rodrigo, joven poeta nacido en Chiapas y afincado por sus intereses científicos y literarios en el centro del país. “Braille para sordos” es una suerte de diario de viaje que resulta del recorrido visual que el poeta hace dentro de las imágenes de la fotógrafa norteamericana Diane Arbus, las cuales muestran la belleza de aquellos que se alejan más de los estereotipos modernos de la perfección física. Además usa como leitmotiv las imágenes de otros grandes fotógrafos como Daguerre, Niépce y Joseph Cornell; resultando de esa expectación poderosas imágenes poéticas que van más allá de la simple contemplación para convertirse en jaulas perfectas donde encerrar una poesía de manufactura perfecta.

El libro fue editado por el Gobierno del Estado de México, como premio al ganar el Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz en 2012.

Un libro que al abrirlo, se disfruta mirar, depositando los ojos en cada imagen como un remanso, haciéndolos recorrer con vertiginosa calma por los versos como devenir irrenunciable. Sin duda uno de los mejores poemarios del 2013.


miércoles, 2 de julio de 2014

La hoja y la mirada: El poeta que es otro pero eres tú


“Soy un hombre que letárgico ha llorado / que ha llorado ásperamente en cada llanto / en cada lagrima.” Con estos versos inicia el primer libro del poeta tizayuquense Jorge Contreras, aparecido en el ya lejano año del 2007, significó el inicio de una fructífera obra a la que han seguido otros poemarios.

Definiéndose a sí mismo,  Jorge Contreras se asumió con coraje en la tormentosa travesía de publicar lo que se escribe. Nacido en 1978, Jorge ha desarrollado una interesante carrera literaria a través de lecturas coactivas, plaquetas, antologías y la promoción de la lectura; ha iniciado su poesía desde la raíz propia del género: la acción.

Ese incansable devenir cultural tuvo como consecuencia natural la publicación de su primer poemario “¿Quién Soy otro sino Tú?”. El libro, impulsado por Editorial Fridaura, se debate entre tres ejes fundamentales de la poética de Contreras: lo pestilente, la pesadumbre propia del deseo y el destino inexorablemente fatal del poeta. Todas ellas versadas con ingenio y una mano, a todas luces, experimentada en el uso de la pluma.

Un primer libro, cuya lectura, es imprescindible para entender la poesía hidalguense contemporánea.


martes, 1 de julio de 2014

St’aku Allende "Una huapanguera que nació con buena estrella…"


Emiliano Páramo
Escuché una vez en una plática con amigos, que diversos estudios afirman que el nombre que eligieron tus padres para ti, condiciona algunas de tus elecciones y hasta imprime una huella en lo que te depara la vida; todo tiene que ver en algún grado con las letras que te nombran. Por lo menos en el caso de St’aku Allende, esa afirmación es correcta. Su nombre en tepehua significa ESTRELLA MAYOR. Y esta niña es un astro enorme, cuando de ser huapanguera y mujer se trata.
St’aku nació en Huachinango, Puebla, el 19 de Diciembre de 1997, pero a pesar de sus tempranos 16 años, ya es una figura en la escena nacional e internacional de la música folclórica y la versada repentista. La conocí apenas el año pasado, y desde el primer momento, me di cuenta que no era una niña común, ni siquiera entre sus colegas de oficio, porque su talento la distingue ampliamente como jaranera e improvisadora de versos, y debo decir que no sólo como artista, sino también como persona, pues su alegría, sencillez y don de gentes, la convierten no sólo en una huapanguera admirada, sino también en una jovencita muy apreciada por la gente que tiene la ocasión de toparse con la altura de sus versos, sus notas y su persona. Mi primer encuentro con ella fue en el IX Encuentro de Niños y Jóvenes Huapangueros, en Jaltocán Hgo., a donde los dos asistimos como facilitadores en los talleres impartidos a los asistentes. Ella impartió versificación para huapango y desde el primer día, se notó su estampa entre sus pares de más años y experiencia. Pero entre los músicos de las huastecas, lo que vale no son los años sino la ejecución sobre las tablas, y si de tablas hablamos, St’aku nació escuchando violín, quinta y jarana, mientras el canto de su padre y su hermano, le arrullaban el sueño de convertirse en la soberana joven que es, entre aquellos adolescentes que en su tierra, encienden el fandango desde los astros que brotan de sus manos y su boca, sobre la tarima.
Entre sus participaciones más relevantes se encuentra la que a los ocho años de edad tuviera en el Teatro del Centro Cultural de Cd. Valles, San Luis Potosí, en el marco del VI Encuentro de Niños y Jóvenes Huapangueros. Junto a su padre y su hermano, conforma el trío “Staku y su Huastecos”, haciéndose oír por todos lados con lo mejor del repertorio huasteco y sus versos improvisados. En la I Jornada Iberoamericana de Niños y Jóvenes Poetas, Troveros y Versadores, en el año de 2009, en la ciudad de Querétaro, es elegida para dar la bienvenida a la República de Venezuela. En 2012 representa a su estado en el 6to Encuentro de Jaraneros, Decimistas y Fandango, Son Jarocho y Son Huasteco. En el mismo año, es elegida para realizar la estancia de perfeccionamiento musical “El Son en el corazón”, en Las Palomas, Xichú, Guanajuato. También representa a México, en la IV Jornada Iberoamericana de Niños y Jóvenes Poetas, Trovadores y Versadores en la Provincia de Veraguas, Panamá. El año pasado, también nos representa la V edición de esta misma jornada. Este año, es convocada a realizar una estancia de Poesía Oral, en la Sierra de Otontepec, recibiendo instrucción por importantes repentistas de toda América Latina.
St’aku me contó en entrevista: Creo que el Son Huasteco ya lo traigo desde antes de nacer. Mi padre es difusor del huapango, y desde joven tocó con mi abuelo. Ahora compartimos juntos el escenario. Mi madre siempre ha estado para apoyarme, dando sus puntos de vista en lo que debo mejorar. Mi comienzo en la música fue desde los 7 años, en el taller Integral Huasteco de la Casa de Cultura, en Huauchinango. Más que un compromiso por seguir la tradición familiar, para mí es un gusto enorme dedicarme a la música. También me gusta bailar, disfrutar las huapangueadas y escuchar a los huapangueros viejos. Me enorgullece cantar, tocar, improvisar versos, alegrar a la gente haciendo lo que más me gusta. Ya sea en un gran escenario o en un espacio modesto, siempre me esfuerzo en dar lo mejor de mí cuando pulso mi jarana, por eso bendigo a Dios y le agradezco por darme este don.
St’aku es una estrella que brilla alto en el cielo inmenso de la música mexicana. Como decía Tagore, cuando el hombre trabaja Dios lo respeta, pero cuando el hombre canta, Dios lo ama. A St’aku, Dios la ama demasiado, con demasiado amor, sé que es cierto.

Jamädi...