martes, 17 de junio de 2008

Nota para un martes cualquiera

El frío traidor no despertó en la ciudad. Permitió que el calor maloliente del verano nos siga atosigando. Eso, además de incomodo para los que nacimos en la nieve, condena mi chaqueta favorita a recluirse en el closet. Enfilo mis huestes hacia el transporte público, el rayo del sol mañanero me arruga el rostro y comienza su malévolo objetivo; tras la tercera cuadra comienzo a transpirar. Llego al ómnibus y para colmo me toca ir de pie. Imagino que bajo mi axilas se asoma ya una mancha de sudor. Me niego a sujetarme del tubo que cuelga del techo del maldito transporte, pero descubro pronto lo difícil que es sujetarse de los tubos que sobre salen de los respaldos de los sillones y que han sido colocados para ello. Transcurre la larga travesía de treinta y seis minutos hasta el centro de la ciudad, durante todo el trayecto me la paso debatiendo sobre la conveniencia o no de subir un brazo; sobre todo porque la cantidad de gente en el diminuto pasillo ha aumentado el calor que rodea mi cuerpo. Se acerca el momento de bajarme de aquí. El último trafico que alarga los minutos antes de llegar es el peor del día. no me importa, subo los brazos para dirigirme a la puerta, que mas da ya nadie me verá con la sonrisa de estar cuchicheando en su interior lo desagradable de esas manchas de sudor en mi camisa. Alcanzo la escalera para el descenso. Ojalá que este chofer no tenga la pericia de parar detenerse exactamente en un charco o un lodazal; la mayoría de quienes conducen estos cacharros lo hacen. Mala suerte, me he ensuciado los zapatos.

Entrega de premio, hoy


lunes, 16 de junio de 2008

Cóctel de letras, en el DF


¡¡No lo dudes ni lo olvides!!

El círculo literario Punto blanco te invita
el lunes 16 de junio, a las 19:00 hrs.

al

CÓCTEL DE LETRAS

En el bar Las hormigas
de la Casa del Poeta
(Álvaro Obregón, Nr. 73 Col. Roma)

Leerán cuentos y poemas, en vivo y a todo color:
Carmen Fuentes
Constanza Roca
Eugenio Valle Molina
Marisa D’Santos
Nora Piambo


Moderador: Eugenio Valle Molina
Lectura de Poesía: Raquel Cruz Coronel

jueves, 12 de junio de 2008

Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

Eduardo Galeano
10.08.2006
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1 Somos todos culpables de la ruina del planeta
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La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
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2 Es verde lo que se pinta de verde
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Ahora, los gigantes de la industria química hace su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
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3 Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral
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Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
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4 La naturaleza está fuera de nosotros
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En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.

Eduardo Galeano, Ciudadano Ilustre de Montevideo


EFE


El escritor Eduardo Galeano fue nombrado hoy "Ciudadano Ilustre de Montevideo", en reconocimiento a su trascendencia dentro del pensamiento crítico contemporáneo.

El intendente municipal de Montevideo, Ricardo Erlich, destacó la trascendencia que Galeano ha tenido, "a partir de obras fundamentales como 'Las Venas Abiertas de América Latina', 'Las Memorias del Fuego' o 'el libro de los Abrazos'".
La distinción fue entregada durante un acto que se llevó a cabo en la Biblioteca Nacional de Uruguay.
Erlich, que aprobó en una resolución el reconocimiento concedido al escritor, también destacó en la obra de Galeano el "análisis de las contradicciones de la condición humana, que ha sido referencia ineludible a la hora de iluminar conciencias".
Señaló que se encara el rescate "de la memoria profunda y ancestral de los pueblos latinoamericanos y de construir una ciudadanía en cuya sustancia se jerarquice la verdad, la solidaridad y la justicia, considerando el profundo respeto que su coherencia ética e intelectual ha generado tanto en Uruguay como en el mundo".

miércoles, 11 de junio de 2008

Principe de Asturias para Google

EFE

La "gigantesca revolución cultural" que ha propiciado el buscador de internet "Google" fue reconocida hoy con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
El fallo del jurado, emitido a mediodía de hoy, en la ciudad española de Oviedo, destacó que Google pone "de forma instantánea y selectiva al alcance de centenares de millones de personas el enorme caudal de información de internet" .
Contribuye así al progreso de los pueblos "por encima de fronteras ideológicas, económicas, lingüísticas o raciales" , señala el texto.
El jurado, presidido por el catedrático español Manuel Olivencia, subrayó que el buscador creado por Sergey Brin y Larry Page ha hecho posible en apenas una década "una gigantesca revolución cultural y ha propiciado el acceso generalizado al conocimiento" .
La creación de "Google" ha supuesto un cambio rápido y profundo en el acceso a todo tipo de contenidos, "reinventando los principios técnicos por los que se regían los buscadores" , destacó el jurado.
Con presencia en todo el mundo, Google atiende cientos de millones de peticiones al día y realiza búsquedas sobre millones de páginas web y millones de imágenes.
El buscador fue creado hace diez años por los estadounidenses Sergey Brin y Larry Page, quienes han conseguido, según el jurado del galardón, poner la más innovadora tecnología al servicio del conocimiento, batiendo todos los récords de efectividad.
Recientemente la compañía ha adquirido YouTube, una plataforma de vídeos, y DoubleClick, la agencia internacional líder de publicidad online.
En colaboración con la UNESCO ha puesto en marcha el llamado Proyecto de Alfabetización que, mediante la búsqueda de libros, textos académicos y material didáctico compartido en una misma página web, tiene como objetivo fomentar la lectura y la educación en todo el mundo.
El buscador ha iniciado también, a través de su filial Google.org, una labor filantrópica destinando una parte de sus beneficios a ayuda al desarrollo y proyectos medioambientales.
Google se impuso en la última ronda de votaciones a la agencia fotográfica Magnum, que ha sido finalista en la tres últimas ediciones del galardón.
Al premio, dotado con 50.000 euros (unos 77.600 dólares) y la reproducción de una estatuilla diseñada por Joan Miró, optaban veinticinco candidaturas.
Además de Manuel Olivencia, integraban el jurado el presidente de la Agencia Efe, Álex Grijelmo; los escritores Rosa Montero y Manuel Lombardero; los editores Hans Meinke y Beatriz de Moura; y el presidente del canal de televisión Telecinco, Alejandro Echevarría, entre otros.
En las últimas ediciones, el Premio de Comunicación recayó en el periodista polaco Ryszard Kapuscinski, el escritor italiano Umberto Eco o el Instituto Caro y Cuervo de Colombia, entre otros.
También han sido galardonados el periodista francés Jean Daniel, la National Geographic Society y las revistas científicas Science y Nature, que lo obtuvieron de manera conjunta en 2007.
En la edición de 2008 han sido fallados el Premio de Cooperación Internacional, que fue para cuatro organizaciones que lideran la lucha contra la malaria en África; y el de Artes, al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.
La pasada semana se otorgó el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, que recayó en la candidatura conjunta de cinco científicos que trabajan en la creación de nuevos materiales "fundamentales" para el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza.
Los galardones, concedidos por vez primera en 1981, serán entregados en otoño en Oviedo, en una ceremonia presidida por el Príncipe de Asturias, heredero de la Corona española.

Blues de manzana