viernes, 9 de febrero de 2024

Mientras la música hable: Bela Fleck y Chucho Cuevas


Mantengo un sentimiento dual con las plataformas para escuchar música; el streaming, pues. Por un lado, el más oscuro de mi ser, las detesto; me han quitado el placer de sostener un disco entre las manos, otrora los elepés y casetes, no tan lejanos en el tiempo los cedes, la euforia de abrir el booklet y conocer los bastidores de la producción: lugar, fecha, cómplices, ejecutantes, a veces letras, al fin y al cabo las entrañas de esa música que me atraía. Por otro lado, las plataformas me complacen porque me permiten encontrar rarezas, peculiaridades musicales, autores e interpretes ya conocidos y, sobre todo y por fortuna, desconocidos para mí.

Este fabuloso accidente melómano me ocurrió en agosto pasado cuando escuché por primera vez “As we speak”, lo más nuevo del banjero norteamericano Bela Fleck. Se trata de un álbum realizado con un racimo de músicos virtuosos: el contrabajista Edgar Mayer, el famoso tablero hindú Zakir Hussain (ambos músicos con los que había grabado un álbum previo en 1998) y el flautista Rakesh Chaurasia, también de la India y que participa de manera especial en este trabajo.

La forma en que fluyen las doce pistas del disco recuerdan las primeras incursiones de Bela Fleck en la industria del disco. La frescura con que los temas están estructurados me recuerda a uno de sus primeros discos “Left of cool” (uno de mis discos de jazz preferidos), permitiendo una especie de danza sonora donde el contrabajo, la tabla y la flauta entretejen sus tesituras en un orden espléndido. Por momentos, mientras las sensaciones se agolpan en la epidermis gracias al virtuosismo de estos músicos, siento el banjo de Bela con la misma energía con que enarboló sus temas más conocidos en el pasado, particularmente “Big country” (una oda a la grandeza de la música sureña de los Estados Unidos); esa elocuencia con que el banjo se encabalga trasa una vereda donde el resto de los instrumentos, sobre todo la flauta de Chaurasia transforman el ambiente en una multiplicidad de texturas musicales difíciles de ignorar aún por el más distraído escucha. Se intercalan los estilos personales, el origen cultural de cada integrante, pero sobre todo, se amalgaman las visiones sonoras que cada uno de los integrantes de este álbum, tienen sobre lo que es y debe ser la música. Quien lo escuche se puede preguntar ¿esto es jazz?, ¿es esto música del mundo?, ¿o sólo música instrumental? Es música, así de simple y con todas sus letras.

El disco resulta, valga la redundancia, redondo, como los discos de Miles Davis, que mantenían un mismo “mood” desde el primer minuto hasta el último. Así es “As we speak”, por cierto, que mejor nombre que ese “Mientras hablamos”, pues el resultado es aquello que ocurrió mientras este cuarteto de instrumentistas dialogaron sin abrir la boca frente a un micrófono.

¿Pero por qué hablo de este disco en particular? Pues porque este diálogo intercultural ganó el lunes pasado dos premios Grammy: Mejor Álbum Instrumental Contemporáneo y, una de los temas que contiene “Pashto” se alzó como Mejor Interpretación de Música Global. 

Al terminar de escuchar esta grabación vienen a mi mente, irremediablemente, a mi mente un álbum que podría ser considerado su precursor “La noche en Comitán” del Eblen Macari Trio y donde participa, haciendo gala de su polifacético talento como multiinstrumentista Jesús Yusuf Isa Cuevas uno de los músicos más completos que tenemos en Hidalgo y en todo México.

El disco de Bela no le pide nada al disco donde toca Chucho, por el contrario, vistos a la distancia y a través de los 23 años que separan una grabación de otra, sería un gran experimento sensorial escucharlo uno atrás del otro, sin importar el orden (ambos son unos discazos), pero con la clara intención de disfrutar de algo único en la música del siglo XXI.

Paso cebra

Los Grammy`s también dejaron un resabio agridulce para la música en español; primero la noticia agradable: la talentosísima Natalia Lafourcade y su “Todas las flores” ganó como Mejor Álbum de Rock Latino (en un extraño empate con Juanes); la noticia amarga es que el mozalbete que se hace llamar como categoría de box “Peso pluma” fue reconocido como Mejor Álbum de Música Regional Mexicana. ¿Las odas a la violencia del narcotráfico son ahora los emblemas musicales que nos identifican? Bien nombrado el disco en cuestión, es el ”génesis” de la decadencia de la personalidad musical de nuestro país. Qué pena.

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