martes, 11 de noviembre de 2014

Inauguran muestra fotográfica de Manuel González de la Parra "La sigilosa mirada"




La sigilosa mirada es el título de la exposición del fotógrafo Manuel González de la Parra, que se inaugurará el próximo viernes 14 de noviembre en la galería José Hernández Delgadillo del Foro Cultural Efrén Rebolledo, a las siete de la noche.

La exposición presenta la visión y la sencillez entrañable de sus retratos, los cuales describen a un artista que en primera instancia busca la dignificación de sus sujetos sobre la prioridad estética. Sus temas definen a un fotógrafo comprometido con los territorios donde hizo registro, recorriendo rutas fascinantes de la geografía veracruzana, exhortando a soslayar la vista de las condiciones poco favorables y poner atención en las cualidades humanas plasmadas en momentos cotidianos o solemnes, en fiestas patronales o durante una jornada.

Esta exposición distingue tres momentos de una trayectoria donde es notable la evolución del ojo fotográfico: las imágenes precedentes dan cuenta que la intención documental era inherente desde los días de estudiante en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana; el encuentro con Nacho López en sus años de formación fue decisivo para determinar el rumbo de su oficio. El imaginario veracruzano expone un mosaico territorial y antropológico entre serranías, tierras bajas, esteros y las personas que los viven, con resultados que pueden insertarse en la tradición de la escuela mexicana de fotografía.

La sigilosa mirada de Manuel González de la Parra es una iniciativa por mantener vigente la convivencia con este fotógrafo, a través de las miradas cómplices, sonrisas infantiles o paisajes evocando el disfrute del silencio. Cada una de estas imágenes conserva un fragmento de la personalidad de un hombre excepcional que supo reflejar visiones intimistas en instantes universales.

Y es que el sigilo como silencio cauteloso es el motivo descubierto en el trabajo fotográfico de Manuel González de la Parra. A partir de su deceso en diciembre de 2012, la realización de esta muestra es el primer ejercicio de aproximación al archivo generado en 37 años de oficio. 
La intención es señalar el crecimiento empírico de un observador nato que encontró en la fotografía la manera más eficaz para comunicarse.

Manuel González de la Parra nació en la ciudad de Cotija de la Paz, Michoacán, en 1954, pero residió desde 1972 en Xalapa, Veracruz. Estudió en la Facultad de Artes de la Universidad Veracruzana con los maestros Carlos Jurado, Nacho López y Adrián Mendieta, en una época de especial efervescencia en las artes plásticas y escénicas en la capital veracruzana. A partir del año 1978 inició a trabajar como fotógrafo en la Universidad Veracruzana, labor que le permitió recorrer el estado con el fin de registrar de modo documental varios proyectos que precisaban de soporte visual, como publicaciones de corte antropológico, científico y artístico. Falleció de manera inesperada el 13 de diciembre del 2012.


lunes, 10 de noviembre de 2014

La BCEH conmemorará el Día Nacional del Libro


En el marco del Día Nacional del Libro, que se conmemora cada 12 de noviembre, la Biblioteca Central del Estado de Hidalgo “Ricardo Garibay”, celebra este día con una presentación editorial simultánea en la sala infantil y Sala Fondo Hidalgo.

Se trata de los libros La alimentación, de Jorge Armando Barriguete Meléndez,   y Cuentos para una noche de insomnio de Jorge A. Estrada.

En punto de las 12:00 horas, Jorge Armando Barriguete presenta La alimentación, en compañía de Luis Enrique Ata Ximello en la Sala Fondo Hidalgo. 

Esta obra nos ayuda a entender a la alimentación, primero como una experiencia de vida y como una conquista de varios miles de años en la evolución humana; después, al perder el control sobre la misma, como un detonante  de altos índices de padecimientos crónico-degenerativos, consecuencia  de malos hábitos alimentarios, el sedentarismo y una profunda problemática emocional. Además, este libro también explica claramente a qué se deben los trastornos de la alimentación como la bulimia y anorexia, entre otros temas. 

A esa misma hora, pero en la sala infantil, se presenta Cuentos para una noche de insomnio, del autor Jorge A. Estrada. Participa la actriz Beatriz Valdés Rabling.

Temática: Por alguna misteriosa razón, en este cuento nadie puede dormir; por eso sus habitantes después de haber probado todo tipo de remedios (tomar baños de luna, beber vasos de leche o contar ovejas), se reúnen en un parque  para atraer al asustadizo sueño. Ahí deciden relatar cuentos raros, de sabores, tiernos, oxidados, dislocados y esponjosos. Poco a poco todos irán cerrando los ojos, quizá cuando despierten no recuerden si todo fue una ilusión o inventaron extraordinarios relatos que cualquier insomne puede crear.

Respecto a la celebración de esta fecha, el libro es considerado un instrumento de transmisión cultural en la historia de la humanidad que aún incluso con las nuevas tecnologías, sigue siendo una herramienta fundamental para el desarrollo de cualquier persona o sociedad. 

Cada 12 de noviembre se celebra en México el Día Nacional del Libro, instituido por decreto presidencial en 1979, en el marco del nacimiento de la poeta mexicana Sor Juan Inés de la Cruz, defensora al derecho de leer, figura entregada a la lectura, los libros y el fervor por el saber.

martes, 4 de noviembre de 2014

Cántame antes de que todo acabe…

Emiliano Páramo

El sábado murió Jacinto Mora… Cuando esperábamos en el hospital a que entregaran el cuerpo, me acerqué para abrazar a sus padres y no atiné a decir algo que realmente no sobrara. A nuestros amigos en común, tampoco pude decirles alguna palabra que sirviera para el momento. ¿Quién realmente puede? Siempre me he sentido un inútil en estos casos: no sé qué decir ni cómo actuar. Algunas veces, cuando mi gente se va camino de la tumba, no hago sino quedarme encerrado en casa, mirando la pared, mientras un nudo gordo me arrincona la garganta. ¿Qué pensarán los que sí fueron? ¿A caso me creerán un ingrato que no quiso acompañarlos?

Esta vez tampoco fui al entierro, pero estuve ahí cuando en la funeraria lo dejaron dispuesto para la caja, aunque no quise mirar a Jacinto así; nada me habría repuesto del dolor, de la impresión de verlo de un modo diferente al de la última vez que lo visité: delgado, sí, pero tal vez como siempre. Se veía bien, a pesar de las noticias. Tenía el pelo más corto que nunca, pero le abundaba la urgencia de que el aguijón del cáncer lo dejara regresar a su vida de antes.

Cuando su madre lloraba, alguien se acercó para consolarla, y ahí, en medio de su dolor, dijo: “No lloro por él; él ya descansó. Lloro por mí…” Nunca sabré que hay más allá de la muerte, sino cuando me toque, si hay algo; pero sé bien qué es lo que se queda tras la caída del que se va. Por eso entiendo las lágrimas de los que nos quedamos. Egoísmo, escuché decir alguna vez. ¿Y qué más da si es egoísmo? A ese lugar sin nombre donde se halla el que ha perdido, ¿quién puede venir a cuestionar nuestra congoja? Siempre es por nosotros, es cierto, pero también de eso se trata la vida. Ojalá nunca se tratara de eso la muerte. Hoy que escribo, también es por mí, por el dolor, por la rabia, por ese “no entender” que me carcome los sentidos y me arranca los signos que en los ojos de mis muertos un día brillaron para levantarme.

Hace unos años, mi abuela me contó de la tristeza feroz que le había causado la muerte de Pedro Infante; mis tíos la recriminaron por haberle llorado más que a su propia madre. ¿Qué sabían ellos de ese dolor? Claro que tampoco era por Pedro, era por ella que enviudaba junto a otras miles por toda la república. En el corazón no se manda. Cada uno llora en sus propios modos, a sus muertos, y cada muerto nuestro representa una estocada brutal. Ni siquiera depende de la sangre que nos traba; depende sobre todo de la historia que nos une y nos nombra. Yo lloré la muerte de Mercedes más que la de mamá, y un poco menos de lo que lloraré si Nolo se muere antes que yo; más le vale que no se me adelante, porque entonces nadie sabrá los huapangos que he elegido para que St´aku me despida cantando.

Claro que se trata de mí, del susto que más de una vez me ha puesto la muerte con su acecho; de la rabia que me da que la parca elija para llevarse a mis amigos, antes que a los del presidente. ¿Cómo será sentarse a compartir la mesa y las palabras, ahora que Jacinto no está? ¿Quién va a venir servir café con leche y bolillos tibios, a esta mesa donde reposa su ausencia? ¿Cuántas veces José Alfredo va a cantar sin que a mi amigo se le olvide la letra, desafine y llore por “la que se fue”? Ni “El Rey” compuso una canción que ayudara a transitar los días que han seguido a su sepelio; hoy es él el que se fue, el que no está, el que duele como si nos hubieran matado a todos, pero separados, cercenados, descoyuntados del que fuimos cuando estábamos juntitos y nos reconocíamos en los otros, como si entre todos fuéramos uno, y no sólo la horda de cabrones que jugaban a inventar “el mejor de los mundos imposibles”, mientras entre copas y tabaco la vida se nos iba sin previo aviso, porque nadie nos anunció de fijo el cáncer, la cirrosis o la sobredosis.

Jacinto murió en uno de los escenarios que más me asusta para que ocurra mi propio final: en un cuarto de hospital. Aunque cuando uno muere, ningún espacio alcanza a ser un buen lugar, pero quisiera que cuando vengan a buscarme con un xoloscuitle en la mano, me encontraran cerquita de mis amigos, mis amores y la música de mi pueblo que tantas veces me levantara del desahucio. Por eso, cántame un huapanguito, mi niña, dime unos versos que me convoquen más vida, porque esta cabrona que me queda se me quiere ir de golpe, entre dolor, soledumbre y patas chuecas. Cántame “La Petenera”.

Jamädi…

domingo, 2 de noviembre de 2014

En la BCEH inaugurarán exposición fotográfica proveniente de Israel

>La fotógrafa Aliza Auerbach ofrece una serie de imágenes sobre el hábito de la lectura en su país

 

En la Biblioteca Central del Estado de Hidalgo “Ricardo Garibay” (BCEH),  inaugurarán exposición Readers(Lectores), de Aliza Auerbach, proveniente de Israel, el próximo lunes 3 de noviembre, en punto de las 16:00 horas, y permanecerá en el vestíbulo de este recinto hasta el 30 de noviembre.


Al paso de tres meses en la Biblioteca Nacional de Israel, la cámara de Aliza Auerbach capturó momentos de intimidad entre el lector y el libro, el lector y el espacio de lectura, así como entre la comunidad de lectores y los bibliotecarios, los pasillos, e incluso la cafetería. Readers(Lectores)” son  fotografías que reflejan la diversidad de los usuarios de la biblioteca.


Aliza Auerbach (nacida en Israel) estudió Filosofía y Biblia en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Empezó a tomar fotografías para producciones cinematográficas en 1972, al mismo tiempo que incursionó en el fotoperiodismo (publicando sus trabajos en Haaretz, The Jerusalem Post, The New York Times, The London Times, etcétera), y en 1989 se dedicó a la fotografía artística. Sus libros incluyen: The Stone Bird (El Pájaro de Piedra, 1983), Poems of Jerusalem with Yehuda Amichai (Poemas de Jerusalem, con Yehuda Amijai, 1987), Mothers on Earth (Madres de la Tierra, 1997), Women at Work (Mujeres Trabajando, 2003), The Song of the Sea (La Canción del Mar, 2007), y la Trilogia Rishonim- Los Primeros (Pioneers, Pioneros, 1990), Aliya (Immigrants, Inmigrantes, 1992), y Survivors (Sobrevivientes, 2012).


La inauguración es el lunes 3 de noviembre a las 16:00 horas, y contará con la asistencia de Yael Hashavit,consejera política, agregada de prensa y cultura, y Mónica Diner, responsable del Departamento de Cultura de la Embajada de Israel,  además de José Vergara Vergara,director del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, y María Amparo González U. Torres, directora de Bibliotecas del Cecultah.


Este trabajo fotográfico será presentado en la Biblioteca Central del Estado de Hidalgo “Ricardo Garibay”, gracias a la Embajada de Israel, y permanecerá abierta al públicodel 3 al 30 de noviembre.


viernes, 31 de octubre de 2014

Por el Valle

Emiliano Páramo

El Valle del Mezquital es el gran desconocido de la cultura de Hidalgo. A pesar de que geográficamente, esta región comienza a menos de 20 minutos en auto, desde el centro de Pachuca, poco o nada se sabe de su vida cotidiana, sus realidades, sus culturas, sus logros y sus verdaderos desafíos.

La literatura y los medios, se han encargado mayoritariamente de denotar las carencias y los retos del Valle, pero también existe testimonio de sus alegrías y celebraciones; en el Valle, la vida misma es un ritual donde conviven la esperanza y las raíces. Cierto, hay casos como el de “La nube estéril” de Antonio Rodríguez que, a pesar de los más de 60 años que han pasado de su primera publicación, tiene una vigencia irrenunciable desde el crudo escenario de las carencias e injusticias que signa para esta tierra nuestra de cada día. También, desde lo agreste del paisaje y la seca, muchos de los poetas y narradores de acá, no hacen sino escribir de lo que Juan Galván afirma: Quien intente relatar de esto su peso y su memoria, debe ser alguien capaz de extraer de las canículas y de la sed lo que entendemos como la sabiduría de la tierra incorporada a la piel, a la mirada, para hacerla voz, letra escrita que huele a leña de mezquite, a huella de surco asaltada de pronto por una modernidad que se incorpora, dolorosa, al devenir de un territorio que es cada vez más en el olvido, cada vez más mito; es decir, una epopeya de sobrevivencia.

Confesamos y reconocemos ese olvido, pero también celebramos la palabra de los nuestros que, entre la canícula y la incuria, canta y aguanta.

La literatura que se hace en esa tierra y su tradición oral, están íntimamente comprometidas con su día a día; vienen del lugar de su ombligo más viejo, y dialogan con el presente, donde la endoculturización los pone de cara a los espejos y las ventanas de una modernidad asaltada por la migración, los rostros nuevos de la pobreza (que muchas veces ya no es “asunto de centavos”), el dinero que mandan los “norteños” y las cosas que consigue (sus fortalezas y debilidades ante el fenómeno de las remesas), la rabia acumulada, el hartazgo y más abandono aún, en estos pueblos donde les tocó nacer, y donde a pesar de todo, siguen asomándose las raíces y las alas de este nuestro “pueblo en vilo”.

Creo que el deber de los gestores culturales y las autoridades de nuestra entidad, debería ser el de honrar el esfuerzo comunitario de los pobladores del Valle, por mantener su palabra al vuelo y por resistir.

Y sobre todo para que conste, la obra literaria representativa del valle del Mezquital:

A mi juicio, y también al de muchos otros, dentro de lo producido en el Valle, estas son las obras que no sólo representan esta tierra desde los temas que aborda, sino que también encarnan lo más granado de las letras de esta región del Estado de Hidalgo:

Poesía – Canto al Valle del Mezquital – Alberto Avilés Cortez (Poxindeje, San Salvador, Hgo.)
Ensayo – Los otomíes del Valle del Mezquital – Raúl Guerrero G. (Alfajayucan, Hgo.)
Narrativa – La nube estéril – Antonio Rodríguez (El maestro Rodríguez es originario de Portugal, pero su obra, publicada hace 57 años, sigue siendo leída y atesorada, entre otras cosas por la gran vigencia de la historia que relata, al interior de la realidad social e histórica del Valle del Mezquital).
Narrativa – De biznagas y otros nombres – Juan Galván Paulín (Vecino de Ixmiquilpan, Hgo.)
Dramaturgia – No existen textos sólidos y representativos en este género (en y sobre el Valle).
Canción popular – La obra de Consuelo Paulín Rodríguez (Guía y traductora de Antonio Rodríguez en el Valle del Mezquital) compositora de las canciones más populares y emblemáticas de la cultura Hñähñü como: El perro pastor, La Comadrita, La Pastorcita, etc. (Capula, Hgo.)

Ojalá los afanes culturales de estos días nos permita revisitarnos, voltear los ojos y el corazón a lo profundo de nuestras raíces y nos haga mirar hacia afuera, pero “haciendo tierra” en el sitio donde nos “enterraron el ombligo”. Y ojalá que todo esto llegue a los fuereños, a la gente que nos desconoce, a los extraños; a aquellos para los que el Valle no les representa más que miseria, aridez y balnearios de aguas termales. Porque el Valle, dentro de su encierro involuntario, tiene una riqueza de la que también queremos hablar; cierto, eso decimos todos de nuestra “matria”, pero hoy, sé bien que los mezquitalenses hoy día queremos aportar un pequeño filo desde el que cale la historia y las costumbres de un pueblo que se alimenta de flores mientras canta y hace poesía de lo suyo y lo del mundo.

Jamädi…

lunes, 6 de octubre de 2014

Biblioteca Comunitaria “Laura García Arroyo”

Emiliano Páramo

Hace tres años, en el marco de la Fiesta Internacional de la Palabra, Laura García Arroyo apadrinó la biblioteca escolar de la escuela secundaria técnica No. 17, en el municipio de Santiago de Anaya, Hgo. Tiempo después, la comunidad escolar recibiría la donación de varias cajas de libros que la propia Laura gestionara en favor de los lectores de nuestro pueblo.

Después de este tiempo y de muchas actividades lectoras, hemos decidido ampliar las posibilidades de acceso al acervo y la lectura, por lo que el pasado domingo 24 de agosto, se inauguró un espacio más: la Biblioteca Comunitaria “Laura García Arroyo”, en la comunidad de González Ortega, de nuestro Santiago de Anaya, Hgo.

Nuestro municipio, y en general el Valle entero, tienen un grado muy alto de marginación, lo que ocasiona que muchos hombres, mujeres, niños y jóvenes migren a las ciudades cercanas y a los Estados Unidos. En esta tierra estamos convencidos que la lectura puede ayudar a nuestra gente para ampliar sus horizontes: queremos que si la gente se va, se vaya más preparada para enfrentar con mejores resultados sus caminos, y que antes que las alas, sean las raíces las que cuenten en sus pasos. Queremos que los que se van, vuelvan, porque aquí está “enterrado su ombligo”; que se reconozcan en él y en los otros que aquí seguimos. Queremos que los que se quedan, tengan mejores oportunidades, que su resistencia sea también florida y fructífera, como ha de ser la construcción del presente desde lo que hemos sido.

La lectura está apoyando los espejos, las ventanas y el ropero de la abuela: en los libros también nos reconocemos, nos vemos a pedacitos y podemos revelarnos, desde la contemplación que las letras nos permiten. Los libros están siendo lumbreras abiertas por las que nos asomamos a la otredad que nos circunda y hasta aquella lejana que desconocemos; pero es ahí donde la mismidad se manifiesta y tiende puentes entre los otros y nosotros que somos también aquellos, y aquellos se saben nosotros, desde la palabra que nos nombra.

Xikoe Jaén, originario de González Ortega, estudió Filosofía Teológica en Argentina, pero regresó a su pueblo y actualmente se dedica a la agricultura y a escribir poesía, además de ser autoridad ejidal en el pueblo. Ha ganado en dos ocasiones el premio “Orquídea de Plata”, galardón que se entrega a lo mejor de la poesía en el Valle del Mezquital. Él se ha echado a cuestas, junto con las autoridades de la comunidad, su familia, la gente de algunas escuelas y del pueblo, la responsabilidad de levantar y operar esta biblioteca comunitaria en favor de lo mejor de nosotros mismos.

Invitamos a Laura García Arroyo para que nos prestara su nombre para estos dos espacios de lectura porque apreciamos profundamente sus conocimientos, la bondad de su persona y su entrañable generosidad. Estamos seguros que junto a figuras locales de nuestra historia y nuestra cultura, ella también podrá inspirar a nuestra gente en pos de mejores horizontes. Su visita junto al poeta Eduardo Cassar, hizo más grande la fiesta que la palabra nos ha fundado.

Quisiera, en nombre de todos por acá, agradecer a “La Dichosa Palabra” de Canal 22, a sopitas.com, a Laura y Eduardo Casar, y a todos los que solidariamente donaron libros para crear el acervo del que hoy muchos disfrutan en Santiago de Anaya. Esperamos en los próximos días la visita de autoridades de la UAEH para recibir los libros que nos traerán para fortalecer aún más nuestros objetivos.

Somos una tierra de grandes contrastes, donde la pobreza a veces tienes más de un rostro y no sólo sucede en nuestros bolsillos; pero estamos seguros que los libros y la lectura contribuirán con nuestros afanes por consolidar un pueblo fuerte que conoce sus raíces, y desde su pasado, heredado en la añeja tradición del pueblo hñähñu, a su presente le crecen alas.

Jamädi…