martes, 30 de octubre de 2007

Vericuetos electrónicos sobre un poema de Marcelo Gelman

Cuando de niño suponía que cuando creciera la tecnología me haría la vida más sencilla; estaba muy equivocado. Sin embargo, lo que la tecnología sí me ha permitido es no solamente tener grandes amigos en diversos países del mundo, sino tener la dicha de presenciar milagrosos encuentros virtuales con esos hombres y mujeres. La historia es la siguiente.

Cuando recién inicié este blog, subí una entrevista al poeta Juan Gelman aparecida en el diario La Jornada; lo hice porque Gelman es uno de los poetas que admiro profundamente. En los días posteriores me dediqué a girar invitaciones electrónicas a los amigos incluidos en mi lista de correos electrónicos; afortunadamente la mayoría respondieron. Uno de ellos, el poeta puertorriqueño José Manuel Solá, visitó esta página y dejó un comentario, aquí un fragmento:

De paso debo decirte que hoy me ha sucedido una de esas cosas extrañas o coincidencias o casualidades... ¡qué sé yo! El caso es que esta mañana leía un poema de Marcelo Gelman, hijo de Juan Gelman, en un blog que publica un amigo poeta de Argentina y aunque no conocía a Marcelo y no conozco a su padre, la historia y el poema me conmovieron tanto que escribí unos versos (muy humildes) que envié a Gustavo Tisocco. Ahora encuentro aquí la entrevista con el poeta Gelman... ¿Casualidad o hay algo más?

Dos Gelman, en dos blogs distintos, desde dos países distintos, en un mismo día. Hoy Solá, Tisocco y yo somos amigos y releemos el poema Despedida honrando la memoria de Marcelo Gelman desaparecido por la dictadura militar argentina el 24 de agosto de 1976. Abajo el poema que ha detonado este encuentro.

1 comentario:

  1. Gracias amigo por divulgar poesía, por ayudarnos a tener memoria.
    Un abrazo Gus.

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