sábado, 13 de septiembre de 2014

“Trio sensontle”

Emiliano Páramo

México es uno de los pocos países en el mundo donde, por lo menos dos de sus poetas, aparecen en los billetes, honrando la palabra nacional. Sor Juana en el de doscientos y Nezahualcóyotl en el de cien pesos; pero este último tiene además, en letras pequeñitas, apenas como un símbolo, un poema del rey texcocano: “Amo el canto del cenzontle, pájaro de cuatrocientas voces. Amo el color del jade y el enervante perfume de las flores; pero amo más a mi hermano el hombre.” Los hermanos Aparicio Hernández cuentan que el origen del nombre de su Trío Sensontle, se encuentra ahí, pero contrario a la palabra castellanizada “cenzontle”, en la que la definición etimológica alude a las cuatrocientas voces o cuatrocientos cantos del ave sobre la que escribiera el poeta, sensontle o “se sontli”, sólo indica el número 400. De entrada pensé que era un error, pero después de escucharlos comprendí que el grupo está construido sólo con base en los aciertos. Estos tres talentosos hermanos guardan una muy estrecha relación con el ave del poema, pues muy a pesar de que entre los huapangueros la voz educada es esencial, los Sensontle entonan como si tuvieran el pecho encinto de pájaros cantores.

Cuando los escuché por primera vez, en la casa de una querida familia huachinanguense, me sorprendieron como hace mucho no ocurría con músicos de este género que tanto me gusta, y no sólo por su virtuosismo con los instrumentos, la enorme destreza con la que construyen versos o el tamaño de su calidad interpretativa, sino también por la honra con la que transitan de la tradición a la modernidad, con la dotación musical del trío huasteco.

Yo nací en Hidalgo, donde el huapango es obligado protagonista del jolgorio, y ahí, desde los filos del festejo, aprendí a querer esta música que tanto bien le ha hecho a mi gente y a mi tierra. Pero cierto es que a veces ocurre que, cuando uno escucha un buen trío, en esos músicos uno termina escuchando casi a todos los demás; sin embargo, los Sensontle no dejan de sorprender entre los sones de siempre y los nuevos caminos por los que este género circula. Confieso que podría escucharlos por horas sin cansarme; claro, para que ellos no se cansaran, tendría que disponer la mesa con viandas y aguas benditas de aquellas que encienden la bohemia. Porque los Aparicio son bohemios, y no de afición, sino por destino, que es el modo en que signan la vida los que son chingones. Por eso, desde aquella tarde en que los escuché por primera vez, al son de su “Grandeza Mexicana”, pienso que una fiesta que no tenga Sensontle para rato, no puede nombrarse fiesta.

Fundado en el año 2006, el Trío Sensontle está conformado por los hermanos Julio Aparicio Hernández de 27 años (Violín), Omar Aparicio Hernández de 23 años (Jarana) y Ángel de Jesús Aparicio Hernández de 20 años (Quinta Huapanguera). Comenzaron su instrucción musical en el Taller Integral Huasteco de Huauchinango, Puebla, ciudad de donde son originarios. El Trío Sensontle debuta en el marco de la 68 Feria de las Flores de su tierra natal; desde entonces, su misión, según cuentan ellos mismos, es la de enaltecer y dar a conocer la música de su región, e impulsar a sus contemporáneos y a las generaciones más jóvenes, para valorar su identidad cultural y honrar al huapango como una fuente inagotable de tradición, donde el pueblo pueda mirarse y reconocer sus raíces y sus alas.

El Trío Sensontle se ha presentado por los seis estados que conforman la región huasteca: Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Querétaro, Hidalgo y Puebla. Pero sus pasos y sus notas han ido mucho más allá, mostrando el estilo particular con el que ejecutan sus instrumentos y la destreza con la que improvisan versos. Su muy nutrido repertorio se ha dejado escuchar en fiestas patronales, eventos públicos y privados, y encendiendo el fuego en cualquier ocasión en que haga falta la gala que brota sonora y alada, de su boca y de sus manos, cuando tocan y cantan.

Actualmente son ellos quienes dirigen el Taller Integral Huasteco de Huauchinango, donde forman a niños y jóvenes en este arte del son y la versada para la honra y gloria mayor de la huasteca entera. Largo podría seguir hablando de estos hermanos, pero si se me permite otra vez la palabra, el Trío Sensontle lo conforman tres chingones. Jamädi…

Facebook: https://www.facebook.com/trio.sensontle

martes, 9 de septiembre de 2014

Presentan disco y libro para honrar a María Teresa Rodríguez


Una vida de logros y una obra que queda para la posteridad es lo que se puede apreciar en el libro María Teresa Rodríguez. Iconografía, publicado por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, que además se acompaña de un material discográfico donde se incluyen varias de sus piezas más importantes y algunos videos.

Este material será presentado el próximo jueves 11 de septiembre en la Sala Abundio Martínez del Centro de las Artes de Hidalgo, en punto de las 19:00 horas. Para hablar del libro y disco estarán Alejandro Chehín Salinas, Juan Arturo Brennan y Tonatiuh de la Sierra Rodríguez (hijo de la homenajeada).

Se trata de un tributo –en el primer aniversario luctuoso– a quien fuera una de las más grandes pianistas que ha dado México, cuya investigación y compilación estuvo a cargo del pianista Alejandro Chehín Salinas. 

Se incluyen fotografías de momentos destacados de su vida, de su niñes siempre cerca de un piano, de sus viajes por el mundo, su contacto con personas ilustres de diferentes países, anuncios de recitales, de su boda con Trifón de la Sierra y muchas más. Asimismo, hay partituras y testimonios de gente que la recuerda con agrado.

Por ejemplo, entre las muchas fotografías que integran este trabajo editorial, se encuentra una de 1980, donde aparece ella en los estudios de grabación de RCA Records durante la preparación de un material discográfico de Carlos Chávez. 

Alejandro Chehín refiere: “La metodología que utilicé para la elaboración de este trabajo iconográfico y cronológico consistió en la consulta recurrente del archivo personal de la maestra María Teresa Rodríguez, y a la compilación del material documental: partituras, bibliografía hemerografía, discografía, portadas, programas de mano, cartas, carteles y fotografías. Deseo expresar mi gratitud de Tonatiuh de la Sierra y a su esposa Beatriz Cárdenas Jiménez por todas las facilidades que se me otorgaron, así como a todas aquellas personas que de alguna manera contribuyeron para desarrollar este trabajo editorial.”

El material discográfico es una restauración fonográfica de cintas análogas de algunos recitales y conciertos en vivo de la maestra María Teresa Rodríguez, periodo que comprende entre 1969 a 2008. 

Parte de estas grabaciones fueron posibles gracias a la gestión del Cecultah, a través de la Fonoteca Nacional, lo cual permitió recuperar algunos de los archivos sonoros de la pianista y salvarlos en formato digital, así como la dedicación del trabajo derramaste realización de Juan Switalski y Oswaldo Alejandro Salazar Salgado. 

Se incluye un DVD con audios de una conferencia-concierto del compositor Carlos Chávez, donde María Teresa participó en el piano, algunas entrevistas para radio y video de un concierto en la Sala Nezahualcóyotl, del Centro Cultural Universitario de la UNAM. Además, la ceremonia de entrega de la presea Pedro María Anaya, otorgada a María Teresa Rodríguez por la LIX Legislatura del Congreso del Estado de Hidalgo, en marzo de 2008 en Pachuca.

Un año sin María Teresa

Un año sin la mayor pianista que ha dado el estado de Hidalgo.

Antes de la media noche del 4 de septiembre de 2013, falleció María Teresa Rodríguez. Ese día llegó a su fin la carrera de una mujer que hizo del piano el eje de su vida.

A los 90 años de edad, María Teresa Rodríguez dejaba atrás un enorme legado musical, una larga trayectoria que será reconocida en próximas por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo y por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

“Matesa” es considerada una de las grandes pianistas que ha dado México en el siglo XX. Gracias a la maestría y magia con que tocaba el piano, alcanzó el reconocimiento nacional e internacional.

Nació en Pachuca, Hidalgo, el 18 de febrero de 1923. Desde los cuatro años inició sus estudios en el lenguaje musical y ejecución de piano. Desde entonces se le consideraba una niña prodigio. Y ya no se detuvo. 

Desde temprana edad comenzó a edificar una carrera que la colocaría en la historia de la música en México y su imagen está entre las más destacadas en el mundo en el siglo XX.

La música fue su compañera desde que nació, pues su madre fue maestra de piano y su padre cantante. Ella simplemente siguió el camino que le marcaba su herencia.

Tenía ocho años cuando debutó. Hizo la interpretación de una pieza de Beethoven, el “Concierto Número 1”, obra que exigía grandes habilidades técnicas e interpretativas. Era apenas una niña cuando mostró el enorme talento musical que había en sus manos.

Estudió en Estados Unidos varias de las obras fundamentales del repertorio pianístico, con el eminente pianista y maestro ruso Alexander Borowski. A partir de ese momento, su interés y curiosidad musicales la llevaron a incursionar en músicas de los más variados lenguajes y estéticas. Y fue así como su repertorio comenzó a ampliarse significativamente.

Fue a finales de los años cuarenta cuando conoció al maestro Carlos Chávez, afamado compositor, pianista y director de orquesta, con quien inició una profunda amistad y una sólida y productiva relación profesional.

También compartió escenario con los más destacados compositores como Manuel M. Ponce, Julián Carrillo y Claudio Arra.

Su actuación junto a la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por José Pablo Moncayo, le abrió las puertas a las salas de ciudades europeas como Ámsterdam, Londres o Madrid.

Como solista de orquesta colaboró con renombradas orquestas sinfónicas tanto de México como de varios países, bajo las batutas de importantes directores como Igor Markevitch, José Pablo Moncayo, Arthur Fiedler, Kyril Kondrashin, Carlos Chávez, Luis Herrera de la Fuente y Eduardo Mata.

Y tras varias décadas de acumular experiencia y logros, a finales de los años ochenta, se convirtió en la primera mujer en dirigir el Conservatorio Nacional de Música, cargo que ocupó hasta 1992.

Desde el año 2005, el gobierno de Veracruz otorga el Premio María Teresa Rodríguez. En el 2008 el gobierno del estado de Hidalgo le entregó la medalla “Pedro María Anaya”, reconocimiento que otorga la LIX Legislatura del Congreso a lo más destacado del arte y la cultura en el estado.

En el 2008 fue galardonada con el Premio Nacional de Ciencias y Artes, que otorga anualmente el gobierno mexicano a las personalidades y grupos más sobresalientes que han realizado aportaciones valiosas para el progreso de la ciencia, el arte y la cultura.

El gobierno del Hidalgo le entregó el Premio a la Trayectoria y Mérito Artístico 2009, y en el 2011, el Cecultah editó una recopilación de sus mejores interpretaciones, con obras de Debussy, Mozart, Brahms, Chopin y muchos más.

La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo fue distinguida con el Premio de Humanidades Juan Crisóstomo Doria, durante el acto inaugural de la 26 edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL).


jueves, 4 de septiembre de 2014

La hoja y la mirada: “Peregrina”, la fe como propósito


“¿Puede una amistad durar toda la vida?” La pregunta nos trapa desde la cuarta de forros de “Peregrina, una historia en Real del Monte”, la más reciente novela de Keila Ochoa Harris, y nos revela al mismo tiempo que, aunque creamos lo contrario, no tenemos la respuesta, la respuesta a ella está en las páginas del libro.
La historia se crea no a partir del lugar, sino a partir del espíritu de aventura y esfuerzo con que los mineros de Cornwall se hermanaron con Real del Monte; amalgama de dos culturas que nos ha heredado gastronomía, tradiciones y religión: una amistad pues, que sí ha durado toda la vida.
La autora ha dedicado sus esfuerzos literarios al servicio de su fe, a través de varios libros anteriores muestra su orgullo y entrega a la cristiandad que le da sentido a su existencia; y esta nueva novela no es la excepción: sus personajes comparten su fe, logran mirar el futuro con la esperanza de quienes se sabe extranjeros en la tierra, se saben peregrinos de un largo camino que terminará en la Gloria (en esa naturaleza la novela consolida su estructura muy bien lograda).
 “Peregrina” es una verdadera revelación en la literatura hidalguense contemporánea, sin pretensiones vacuas, logra convertirse en una historia honesta y apasionante.