lunes, 8 de diciembre de 2014

Renovada, la Biblioteca Sor Juana de Tulancingo


José Vergara Vergara, director general del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, encabezó la ceremonia de reapertura de la Biblioteca Pública Regional Sor Juana Inés de la Cruz del municipio de Tulancingo, a la que se le aplicaron diversos trabajos de restauración para hacerla un espacio más digno y dotarla de mejor distribución y un manejo más dinámico.

Con una inversión total de 1 millón 260 mil pesos (recurso federal 660 mil, estatal 300 mil y municipal 300 mil), se atendieron los problemas que se presentaban en el techo: los arreglos consistieron en la fumigación, cambio y reparación de vigas, limpieza del domo del patio central, cambio de lámparas, restauración de la puerta principal, consolidación de uno de los muros, aplicación de pintura interior del edificio, mantenimiento a las puertas y ventanas de madera, además de la rehabilitación y reparación de los sanitarios y de la instalación eléctrica e hidráulica. 

Asimismo, Vergara dio a conocer que la aplicación de pintura al interior del edificio fue costeada por el ayuntamiento, así como los arreglos necesarios en la instalación eléctrica para poder distribuir las cargas dentro del inmueble.

En cuanto a equipamiento, se sustituyó la totalidad del mobiliario de la sala infantil, considerando mobiliario confortable, ergonómico y que le diera una nueva imagen a la biblioteca. Se adquirieron equipos (computadora, escáner e impresora braille) y programas que permitirán la traducción e impresión de textos al Braille para ser leídos por personas ciegas o débiles visuales.

Con recursos adicionales del Programa de Mobiliario básico para bibliotecas públicas 2013 se adquirieron nuevas mesas, sillas, sillones y el módulo para emitir credenciales. 

Asimismo, en cuanto a servicios, el director del Cecultah informó que el proyecto no sólo consideró los trabajos de restauración, rehabilitación y de imagen, también incluye un nuevo esquema en los contenidos de los servicios, por lo que en el corto plazo se ofrecerán servicios y actividades para personas ciegas, tales como consulta a través de internet, impresión de documentos en Braille, uso de los programas de office y lector de voz para poder acceder a cualquier libro de la biblioteca; así como la impresión de credenciales para los usuarios que hacen uso del préstamo a domicilio, además de las actividades contempladas en el programa anual como son los talleres de lectura, escritura, alfabetización tecnológica para adultos mayores, presentaciones editoriales, conferencias y narración oral.

Vergara explicó que la necesidad de una sala Braille surge porque en el municipio de Tulancingo hay mil 609 personas débiles visuales, y tan sólo en la cabecera municipal son 519 personas.

Agregó que se aplicaron métodos de automatización, pues el catálogo de libros de la biblioteca se encuentra disponible en línea accediendo a través de la página. La colección consta de 11 mil 537 ejemplares y un acervo digital de 3 mil documentos; la colección infantil es de mil 746 ejemplares y la colección general de 9 mil 791.

Para finalizar, refirió que anualmente este recinto cultural atiende un promedio de 35 mil personas, y estimó que con los nuevos servicios que ofrecerá la biblioteca se duplique la cantidad.

viernes, 21 de noviembre de 2014

"Gallos salvajes" una tragedia mexicana, se presenta en el Romo


 El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo presentará la puesta en escena Gallos Salvajes, los días viernes 21 y sábado 22 de noviembre, con un horario de las siete de la noche. El lugar será el Teatro Guillermo Romo de Vivar de la ciudad de Pachuca de Soto.
La obra es una adaptación de Abraham Chinchillas al texto original de Hugo Argüelles. Las actuaciones son de Francisco Meléndez, Marcos Celis y Mundo Espinosa, dirigidos por Daniel Rivera Rubio, todos ellos integrantes del grupo teatral pachuqueño La Ley de Herodes.
Los gallos es una reflexión sobre la sociedad mexicana construida como un gran mosaico, en el cual conviven con sus demonios y sus ángeles, las antiguas tradiciones y la modernidad. En Los gallos, como en México, se plantea la tensión entre el cacique y el universitario, entre el mundo urbano y el mundo rural, entre viejas y nuevas generaciones, entre las distintas y posibles formas del amor humano.
 Daniel Rivera Rubio es actor egresado de La casa del teatro, trabajó en la Compañía Nacional de Teatro en Santa Juana de los mataderos. Fundador del grupo teatral El Regreso de Ulises, con quien realizó los montajes Curiosos hábitos sexuales en algunas especies en extinciónCinco balas en la ciudad de los palaciosHamlet o de cómo empezó a no ser HamletEl rapto de Lucrecia y otras.
Francisco Meléndez es egresado de la Licenciatura en Arte Dramático de la UAEH. Becario del FOECAH en 1997 con “Cuatanas Caballo Negro” y participó en la primera emisión de Programa Nacional de Teatro Escolar Hidalgo 2000 con la obra No siempre lo peor es cierto, dirigida por Ricardo Ramírez Carnero. Es docente del Área de Teatro e Integrante de la Compañía de Teatro del Centro Cultural Universitario de la UAEH desde su fundación hasta la fecha.
Mariano Acosta es actor integrante de la compañía de teatro de la UAEH y con el grupo Dime Teatro actúa y dirige El muerto todito.
Marcos Celis ha participado como actor en montajes profesionales como: "El Santo vs. El Santo" Dir. Gabriela Flores; "Macbeth" y "Mi General Felipe Ángeles" Dir. Armando García; "Al Pie de la Letra" Dir. Emanuel Papadópulos; "La Fé de los Cerdos" Dir. Victor Salinas García; "Idiotas Contemplando la Nieve", entre muchos más.
Mundo Espinoza es egresado de la Universidad Veracruzana. Becario del FOECAH. Se ha presentado en festivales nacionales e internacionales. Ha participado en cortometrajes independientes y televisión, y ha impartido talleres de actuación, entrenamiento actoral y expresión corporal.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

José Guadalupe Posada, expuesto en El Cuartel del Arte


A partir de este jueves 22 de noviembre, se exhibirá en Pachuca la obra del que se considera el grabador más importante y quien aportó mucho al imaginario colectivo de nuestro país: José Guadalupe Posada, con la exposición Cultura popular y misticismo. La inauguración será a las 19:00 horas en El Cuartel del Arte. 

Se trata de la colección del Museo José Guadalupe Posada, que llega a la capital de Hidalgo gracias a la colaboración entre el gobierno del estado, por medio del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, y el Instituto Cultural de Aguascalientes.

Cultura popular y misticismo permanecerá abierta al público de martes a sábado de 10:00 a 18:00 horas, y los domingos de 10:00 a 15:00 horas. La curaduría y museografía está a cargo de Gina Cruz.

A través de la producción plástica, que aún permanece hasta nuestros días, es que se pretende dar cuenta de la versatilidad y actualidad de la vasta producción de grabados, ilustraciones y caricaturas de José Guadalupe Posada. Tomando en cuenta que ilustró cualquier tema que cayera en sus manos desde el más religioso hasta el más escandaloso. Sin olvidar su interpretación particular sobre el mundo que le tocó vivir, una visión apocalíptica y devastadora que se contraponía a la imagen progresista y racional del gobierno de su tiempo, dando como resultado su personaje más famoso rebautizada por Diego Rivera como “La catrina”.


José Guadalupe Posada nació en Aguascalientes, Aguascalientes el 2 de febrero de 1851, uno de los cinco hijos de Germán Posada y Petra Aguilar.

Grabador mexicano, famoso por sus estampas y litografías populares de temática social y por su personaje más famoso la muerte. José Guadalupe Posada desempeñó su propio predicamento estético y da fe de su empeño en realizar una imagen propiamente mexicana.
Poseía un talento natural para el grabado, no sin haberse visto obligado a superar una empecinada oposición familiar, su padre le permitió ingresar, a los dieciséis años, en el taller profesional de Trinidad Pedroso, reconocido maestro de quien aprendió los principios, métodos y secretos de la litografía. En estos primeros años de aprendizaje, el joven Posada manifestó una facilidad innata para la caricatura, de tal modo que su mentor logró introducirle en el mundo del periodismo y de la prensa gráfica como dibujante, y logró publicar sus primeras viñetas en el periódico El jicote (1871), cuando acababa de cumplir los diecinueve años.

José Guadalupe ganó una plaza de maestro de litografía en la Escuela Preparatoria de León. A esta ciudad del estado de Guanajuato se había trasladado, en compañía de su maestro, en 1871. Fue profesor durante cinco años, aunque compartió la actividad didáctica con lo que le gustaba en realidad: la litografía comercial –textos de anuncios y carteles– y la impresión de imágenes religiosas.

Las graves inundaciones que asolaron León en 1888 le obligaron a trasladarse a la Ciudad de México, donde le hicieron rápidamente ofertas para trabajar en distintas empresas editoriales, entre ellas la de Irineo Paz. Allí elaboró cientos de grabados para numerosos periódicos: La Patria Ilustrada, Revista de México, El Ahuizote, Nuevo Siglo, Gil Blas, El hijo del Ahuizote, por mencionar algunas. Su nombre cobró una fama inesperada y su cotización se disparó, alcanzando cimas que pocos meses antes le habrían parecido inimaginables. Esta repentina bonanza económica le permitió abordar una serie de experimentos gráficos que culminaron con la exitosa utilización de planchas de zinc, plomo o acero en sus grabados.

Su primer taller estuvo en la calle de Santa Teresa (ahora Guatemala) y después se cambió al número 5 de Santa Inés (actualmente Moneda).

A partir de 1890, sus trabajos gráficos ilustraron las publicaciones, de carácter nacionalista y popular, del impresor Antonio Vanegas Arroyo: historietas, liturgias de festividades, plegarias, cancioneros, leyendas, cuentos y almanaques, destacando La Gaceta Callejera y las hojas sueltas que incluían imágenes e información resumida de carácter diverso sobre "acontecimientos de sensación".

martes, 18 de noviembre de 2014

Borrador imperfecto de las cosas que amo

José Manuel Sola
Me gusta la alegría de los que cantan a mi lado o de lejos.
Me gusta la alegría de la gente enamorada de la gente
y  me enamoro de la gente que pasa cargando sus banderas a plena luz del día
y me gusta ser pueblo.
Me gusta la gente que da abrazos y besos de corazón y te llaman hermano.
Me gustan los que ríen bajo la lluvia y danzan y juegan con sus perros.
Me gustan los que comparten su agua, su café
y los poemas de los otros como si fueran un pan recién horneado.
Me gusta la gente que escribe cartas a mano, sobre papel, por amor a la vida.
Me gusta la alegría del que siembra con los dedos olorosos a tierra,
el que celebra el verde de los árboles y canta a la semilla su esperanza.
Me gustan los ancianos que celebran la flor en la ventana
y los que cuentan cuentos,
los que saben tu nombre de memoria
y ríen felizmente cuando les da la gana.
Me gustan las mujeres artesanas que pintan girasoles en las manos de Dios,
las que pintan caricias que llegan hasta el alma,
las que amamantan niños y besan sus cabellos en medio de la plaza.
Me gusta todo el mundo,
la guitarra y el vino.
Y me gusta esa gente inolvidable que te regala un sueño
y que luego se va como si nada....
Me gusta la alegría del que dice
que hay un mejor mañana y se va y lo construye con las manos heridas.
Me gusta amanecer enamorado de lo que trae el día que comienza.
el mantel limpio y los zapatos viejos,
la camisa olorosa con todos los remiendos
y me gusta la pluma con que mi padre escribía las cartas.
Me gusta irme de fiesta con todos mis amigos y con la libertad de los que aman,
con los que no se creen mejor pero tampoco menos
y que tiran al viento sus besos en bandadas:
me gustan los que se ríen de los envanecidos y de los poderosos y
del capitalista que se cree que manda.
Me gusta la alegría del que cría a sus niños,
les reza mansamente a la hora del sueño
y defiende la puerta de su casa.
Y me gusta y celebro la pobreza
de los que tienen limpia el alma y la alegría
y llevan por bandera su más limpia mirada....

18 de noviembre de 2014

miércoles, 12 de noviembre de 2014

De lloronas y charros negros…

Emiliano Páramo

Por el recuerdo de mejores días de muertos, sentados a la mesa con chocolate caliente, para escuchar los cuentos de espantos de la boca de mi abuela, van estos dos tal como los recuerdo desde la cercana palabra de mis mejores muertos:

Los Charros del Puente
Hace ya muchos años, los músicos de la orquesta de los Mejía, regresaban de tocar, ya muy tarde, de una fiesta en el pueblo de Tasquillo; venían a lomo de mulas y algunos caballos prestados por los mayordomos del lugar. Las botas de pulque y las botellas con que habían sido obsequiados en el agasajo, hacían más soportable la boca de lobo que era el camino de regreso a Ixmiquilpan. Venían eufóricos, cantando y silbando marchas y tonadas románticas de aquellos años.

Pasaron las últimas casas de La Otra Banda, cuando alcanzaron a divisar un extraño resplandor camino del puente viejo. Al llegar a la curva que desemboca en el río, vieron que en la ribera había una muy animada fiesta de charros, a la que sólo le faltaba la música viva. Había en el jolgorio, gente de apariencia respetable y apuesta: puros señores elegantes, de finos trajes e impecables maneras. Uno de estos señores, al mirarlos pasar, se acercó con la intención de contratarlos para animar el festejo. Al acordar la paga, los músicos comenzaron a tocar; y en ese momento apareció, de nadie sabe dónde, un grupo de muy distinguidas y bien vestidas señoritas, que rompieron el baile con los charros aquellos.

Después de estar tocando por espacio de una hora, sin descansar, uno de los músicos, se dio cuenta de que, tanto las muchachas como los charros aquellos, tenían patas de chivo, como las que dicen que tiene el diablo; asustado por lo que sus ojos miraban, soltó su instrumento, se santiguo y gritó: ¡Ave María Purísima! Al instante, los charros, las muchachas y la fiesta entera desaparecieron. Del Susto, los músicos perdieron el conocimiento; dicen que fueron a aparecer en la madrugada del 2 noviembre de 1930, todos golpeados, revolcados y sin instrumentos, allá por el rumbo de San Nicolás.

Por eso hay que tener cuidado; dicen que los charros aquellos se aparecen de noche, en una carreta, y que preguntan por una banda que toque recio, para animar unas fiestecitas, que de vez en cuando, se suelen organizar en el pedacito de infierno que colinda con el barrio de La Otra Banda, justo en la orilla norte del puente viejo.

La Llorona
Cuentan los que saben de esto, que hace muchos años en el bario de La Otra Banda, vivía una familia, a la que podríamos llamar normal, común como es el caso de muchas por acá; hasta que un día, llegó a vivir al pueblo una mujer de rara belleza. Nadie sabía de donde había llegado, pero desde su arribo, causó el escándalo entre las damas respetables, por su forma de vestir, de caminar y de mirar; pero sobre todo, por lo que provocaba en los hombres.

Don Camilo, el señor de la familia en cuestión, quedó prendido de la recién llegada, desde la primera vez que la vio, cuando pasó frente a la milpa que trabajaba, en la orilla del camino que lleva a Panales. Ella lo enamoró de una mirada sola. Dicen que echaba lenguas de fuego por sus pupilas, y que cuando caminaba no tocaba el piso.

Don Camilo y la mujer aquella, tenían sus amores en lo escondido de las veredas y las milpas que dan al puente. Cuentan que, puesta al tanto por las habladurías de la gente, Doña Blanca, esposa de Camilo, tomó a sus dos hijos y agarró camino con la intención de caerles con las manos en la masa. Detrás de una nopalera los encontró; cegada por la rabia, corrió con sus hijos hasta el puente, y desde lo alto, los arrojó, ante la mirada atónita de su marido y la risa macabra de la fuereña. Unos arrieros que por ahí pasaban, alcanzaron a ver cómo Doña Blanca se arrojaba detrás de sus hijos a las aguas del río, mientras Camilo corría como loco entre la nopalera. Nunca se supo más de él, ni de la fuereña. Pero cuentan que por las noches, se oye a Doña Blanca gritar por sus hijos, mientras busca venganza entre las mujeres de falda corta y zapato ligero, y los hombres que como gatos tragones, teniendo carne en casa, sale a buscar ratones.

Tengan cuidado si la escuchan; escóndanse, póngase la camisa y los calzones al revés, encomiéndense a la Virgen de San Juan, y guárdense bajo 7 candados y una palma bendita. Pero si la ven, pierdan toda la esperanza, es seguro que la madre de ustedes, tendrá que penar como ella, gritando por las noches: ¡Ay, mis hijos...!
 
Para Zyanya Mejía Nambo