martes, 22 de abril de 2014

Crónica de un susurro que persiste

Es de mañana. La luz inunda mi casa cayendo desde el tragaluz del techo. Siento que estoy escribiendo sobre la muerte de un amigo y no sobre la muerte de un escritor famoso. Debe ser así. Gabriel García Márquez era mi amigo, me acompañó en incontables horas que ocupé en leer sus libros. Es ahí, en esos momentos de intimidad literaria donde todos aquellos que han demostrado su pesar en estos día por la muerte del escritor colombiano, sembraron su amistad, tal vez no con el Hombre, sí con la Voz Literaria que nos fue susurrando al oído lo que ocurría en Macondo, o la paciencia enfermiza del Coronel que esperaba una carta que aún no se escribía; la voz que nos deletreó el realismo mágico desde las páginas de su máximo exponente. La muerte del Hombre nos acongoja, sin duda, porque además era un hombre afable, siempre dispuesto para la charla, sencillo a pesar de los laureles que le adornaban, invisibles, las sienes; brillante en sus opiniones, preciso en sus letras. Sin embargo la Voz Literaria del Gabo siempre nos acompañará, es ahí donde nuestra tristeza encuentra alivio, el susurro del escritor nunca morirá.

Al escuchar la noticia de su muerte recordé el día que le conocí. Lo correcto sería decir, el día que le vi, un instante, casi como si fuera uno de esos fantasmas que paseaban a todas horas por la casa de los Buendía. Sucedió a finales del siglo pasado, cuando fui a un antiguo edificio del centro de la ciudad de México para escuchar una de sus conferencias. La sala donde hablaría se encontraba llena mucho antes de la hora de inicio, por lo que aquellos que no logramos entrar nos apostamos al rededor de varias pantallas de televisión dispuestas en los pasillos y el patio interno del recinto, prestos a seguir con atención lo que dentro del auditorio sucedería. El reloj corría, se dio la hora citada y el Nobel no aparecía, la espera duró muchos minutos más. De pronto, sin previo aviso, de una puerta cualquiera salió Gabriel García Márquez, sonriente, sereno, con paso firme pero sin prisa cruzó el patio interior del edificio; todos los que ahí nos encontrábamos nos quedamos pasmados, nadie se movía, ni disparaba algunas de las muchas cámaras fotográficas que colgaban de nuestros cuellos, nadie movió un músculo para abordarlo y pedirle que firmara algún libro, nadie parecía hacer nada más que mirarle. Cuando los pasos de Gabo alcanzaron el cenit del patio, una lluvia de aplausos espontáneos le bañó, él no detuvo su paso, sólo amplió su sonrisa y si acaso movió la cabeza en signo de agradecimiento. Aquella ocasión, García Márquez leyó el primer capitulo de lo que anunció como sus memorias, un libro que a la postre se llamaría "Vivir para contarla"; creo que era 1997 u 98.

Gabriel solía decir que siempre se encontraba escribiendo un libro que no sabia cual era hasta el momento de terminarlo. El primer libro que leí de él fue "La hojarasca", su primera novela. Fue un placer empezar con él por el principio, pues esa febrilidad que toda opera prima tiene me permitió conocer a un autor apasionado con la literatura, un hombre que había decidido desde niño, como yo, que de mayor quería ser escritor; fue toda una inspiración en los más tormentosos años de mi pubertad. Tal fue la complicidad que establecí con su literatura que, años después, cuando terminé de leer "El amor en los tiempos del cólera", me constó trabajo desprenderme de los personajes, les extrañé durante semanas, pasé docenas de noches mirando la última página del libro esperando que frente a mis ojos apareciera una continuación de la historia; esperando que Fermina Daza y Florentino Ariza sobrevivieran al punto final y continuaran con su amor por siempre. Quién diría que lo que sobreviviría al punto final de la vida de Gabriel, sería toda su obra, amplia, variopinta, precisa. Tan precisa que otro de sus libros, "Noticia de un secuestro", me obsequió una experiencia maravillosa: ese libro lo he leído en dos ocasiones distintas, la primera cuando apreció en 1997, y recientemente en 2011 la segunda; en ambas ocasiones, a pesar de ser yo una persona distinta, me mantuvo atrapado durante los cinco días que ocupé en leerlo cada vez, conmovido por lo que a los personajes les sucedía, emocionado esperando un desenlace prometido pero lento en acontecer. Siempre había pensado que un libro es único, como única es la lectura que se hace de él, que esa lectura es una experiencia irrepetible porque uno cambia, las circunstancias cambian, todo cambia; pero con García Marquez no sucede así, la primera lectura de uno de sus libros es tan única como mágica y cada vez que se repite, por mas distinto que sea uno o la circunstancia, la experiencia conserva su esencia.

Ese parte de su obra, sus "reportajes novelados" o sus "novelas reportaje", son las que yo recomendaría a quien empieza a leer a Garcia Márquez: "Historia de un naufrago", "La aventura de Miguel Litín clandestino en Chile" y la misma "Noticia..."; son de una narrativa ligera y cautivadora, al más puro estilo de los legendarios novelistas rusos. No soslayo sus libros de cuentos, "La triste e increíble historia de la cantidad Erendira y su abuela desalmada" o "Peregrinos: doce cuentos", son lecturas fantásticas. Y que decir de la puerta principal hacia su obra "Cien años de soledad", tal vez el libro más importante en castellano después del Quijote; todos quienes hablamos español deberíamos de leerla en algún momento de nuestras vidas. Yo siempre preferiré "El amor en los tiempos del cólera".


Ciertamente ha muerto un hombre que dedicó su vida a contar historias, pero sobrevive su voz en cientos y cientos de páginas que esperan nuestra mirada para hacerla sonar. Descanse en paz Gabriel García Márquez.


lunes, 21 de abril de 2014

Presentan reedición corregida y aumentada del libro "Nicandro Castillo, el hidalguense"

Fotos de la infancia, letras de canciones, partituras y demás elementos de su vida, es lo que se puede encontrar en el libro Nicandro Castillo, el hidalguense, del investigador Enrique Rivas Paniagua, que fue reeditado con correcciones y adiciones por el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo.

Esta publicación se presentó como parte de los festejos por los 100 años del natalicio del compositor, esto en el municipio de Huejutla. Ahora, el próximo jueves 24 de abril se presentará en Pachuca: en la sala Abundio Martínez del Centro de las Artes de Hidalgo, en punto de las 18:00 horas.

Para tal efecto, contará con la participación del autor, además de los comentarios de Román Güemes Jiménez y Luis Rublúo Islas. Pero como se trata del libro sobre uno de los más grandes trovadores que ha dado nuestro país, también habrá participación musical con Pedro y Fausto Crespo y con el trío Cantar Huasteco.

El 17 de marzo de 1914, en el cálido y entonces marginado pueblo de Xochiatipan, nació quien después sería conocido en el ámbito artístico con el sobrenombre de “El cantor de las huastecas”: Nicandro Castillo Gómez. A lo largo de sus 76 años de existencia dejó una huella imborrable dentro de la música popular de nuestro país, lo mismo como intérprete que como compositor.

En este último campo su inspiración produjo más de 80 huapangos, corridos, valses y otros géneros, dedicados al amor, a la mujer y, sobre todo, a la entrañable región donde vino al mundo. Gracias a su calidad y frescura indudables, el legado musical de Nicandro continúa vigente hasta nuestros días, haciéndonos soñar, reír, bailar y cantar a todos los mexicanos. Por eso, a un siglo exacto de su nacimiento, el gobierno de Hidalgo le rinde un merecido homenaje mediante la segunda edición de este libro, ampliada y actualizada.


La edición original fue realizada en el año 2003, la cual contribuye a una valoración y permanencia de la obra de un gran músico, oriundo de nuestra entidad.


viernes, 18 de abril de 2014

Ars poética

Dana Levin

este silencio, mi polen—la ordinaria gracia en los brotes,
el hacinamiento,
mi sótano de tristezas—sal y sombra, diciendo:
Suerte, suerte, tu diminuta tristeza,
este desierto de fragmentos,
generoso viaje,
esta necesidad de hacer un libro de recortes de las estrellas—

Versión de Abraham Chinchillas

miércoles, 16 de abril de 2014

Regresa el Ferro la obra "Licenciado Hansel, Ingeniero Gretel"

La puesta en escena Licenciado Hansel, Ingeniero Gretel regresará al Centro Cultural del Ferrocarril, el próximo lunes 21 de abril, en punto de las 19:00 horas. Cuenta con las actuaciones de Álvaro Muñoz y Beatriz Valdés Rabling. 

Hansel y Gretel Aristazábal han crecido; atrás han quedado los tiempos de enfrentar a brujas caníbales, pero ahora los amenaza otra clase de canibalismo, el del mercado laboral.

Él con 25 años y licenciado en historia, y ella con 24 años, ingeniera programadora, desearían regresar a esos tiempos donde podían encontrar una casa de dulce en el bosque o dejar un rastro de migas para regresar a su hogar.

Codirigida y protagonizada por Álvaro Muñoz y Beatriz Valdés, esta obra teatral regresa al “Ferro” luego de presentarse en mes pasado en la Ciudad de México, en el marco del ciclo Ópera Prima, en el foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.

Con una escenografía minimalista compuesta por un gran piso que asemeja un tablero de ajedrez, algunos utensilios que parecieran salidos de una clínica y un vestuario que evoca los atuendos de los libros infantiles, el montaje ha sido muy aplaudido tanto por el público hidalguense.

Después de explicar que acaban de gastarse toda su herencia y que se encuentran prácticamente en bancarrota, Hansel y Gretel intentarán acceder al mercado laboral con toda clase de trucos, incluso, como en el caso de él, convirtiéndose en una suerte de merolico que usa un alto sombrero de copa y trata de ganarse el favor de las multitudes.

Los hermanos Hansel y Gretel representan situaciones del hombre actual y hacen una metáfora de los altos índices de desempleo en el país, enfatizando que una vez concluidos los estudios profesionales, muchos egresados se encuentran con las puertas cerradas en la mayoría de las instituciones, pues hay una matemática básica que nadie toma en cuenta: a menor crecimiento de la economía, menos lugares para esas nuevas generaciones que se suman al mercado laboral.

En algunos flashazos la obra juega también con diferentes tiempos y vemos, por ejemplo, a Gretel llegar feliz una mañana afirmando que ha conseguido el mejor empleo del mundo y que va a ganar lo que ella desee, pues se ha unido a la fuerza laboral de venta de perfumes por catálogo.


En otra escena, Hansel entra como pasante a una oficina burocrática y tiene que soportar el acoso sexual de su jefa, quien está dispuesta a hablar de todo menos del pago, pues considera que ya es suficiente con darle el mejor aprendizaje.


martes, 15 de abril de 2014

alb@tros PRESS, lanza antología de cuentos poblanos





http://albatrospress.blogspot.mx/2014/04/nuevo-lanzamiento-tan-oscuro-como-el.html