martes, 2 de febrero de 2010

Sabina triunfa en el Centenario de Uruguay

Con la complicidad y abierta simpatía de miles de uruguayos, el cantautor español Joaquín Sabina ganó hoy por goleada en el histórico estadio Centenario de Montevideo, con un concierto impecable, alegre y sentido que cubrió con creces las espectativas del público.

Pocos minutos después de la hora marcada para el inicio y ataviado con su ya clásico bombín y levita negros, el español salió ante los más de 25 mil espectadores que acudieron al Centenario para asistir al único concierto que el cantautor dará en Uruguay en su gira latinoamericana, de donde salieron dos horas y media después felices y satisfechos.

Muy bien secundado por sus acompañantes en el escenario, en particular Antonio García de Diego, Pancho Varona y la vocalista Marita Barros, convertidos en una brillante máquina de hacer música y espectáculo, Sabina desgranó canciones de toda su trayectoria musical, además de alguna de su último álbum "Vinagre y Rosas", que da nombre a la gira.

Ni la amenaza de lluvia ni el intenso calor que imperó en la noche montevideana arredraron a los seguidores del músico andaluz, de toda edad y condición, que abarrotaron mucho tiempo antes del inicio del recital las gradas del Centenario, el lugar donde en 1930 se jugó la primera final de la Copa del Mundo de fútbol.

Tiramisú de Limón, el primer sencillo del nuevo disco que salió a la venta el pasado noviembre, abrió el concierto y arrancó las primeras sonrisas de satisfacción entre el público.

Para cuando el veterano cantautor llegó a su segunda canción, Ganas de..., ya tenía a todos en el bolsillo y la noche prometía ser un éxito clamoroso.

"Muchas gracias, estamos conmovidos. Gracias por la espera, por la complicidad, y por ser un país tan chiquitito y tan lejos de casa donde nos sentimos mejor que allí", dijo Sabina antes de recitar un poema dedicado a "su Montevideo".

Con la frente marchita y Por el bulevar de los sueños rotos, dos de las composiciones del cantautor que mejor reflejan su amor por América Latina, permitieron lucir las habilidades vocales de los montevideanos, para deleite de Sabina y los suyos, que parecieron disfrutar mucho toda la noche sobre el escenario.

La presentación en verso por parte de Sabina de toda la banda permitió al público aplaudir gustosamente a los músicos, particularmente a Marita Barros, que asombró a todos con su espléndida, seductora y potente voz.

Tras un breve descanso, Sabina regresó al escenario para interpretar con Barros Y sin embargo, otro de sus clásicos y una de las piezas favoritas del público.

Molesto físicamente, pero siempre sonriente, Sabina no dudó en explicar que se encontraba enfermo por una intoxicación alimentaria "que traía de Argentina", lo que a su juicio empañaba un concierto "que había soñado de otro modo".

EFE

"Pese a todo no vamos a parar, continuaremos cantando con el corazón o sino con los huevos", afirmó el músico.

Con la canción del nuevo disco Cristales de Bohemia, que Sabina dedicó al músico uruguayo Jaime Roos, arrancó la parte final del espectáculo, a estas alturas ya todo un triunfo.

Calle Melancolía, 19 días y 500 noches y Princesa elevaron el entusiasmo y las ganas de un público ya de por sí entregado y satisfecho, pero aún con deseos de más.

Amor se llama el juego, interpretada magistralmente al piano por Antonio García de Diego, Contigo, Noches de boda y Y nos dieron las diez, ya con todo el mundo en pie y aplaudiendo cada nota con entusiasmo pusieron punto final al concierto, que logró que por un día todos salieran ganadores del Centenario.

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