martes, 4 de junio de 2013

Nicolás Sosa Baccarelli

Emiliano Páramo
Recuerdo de mi infancia, son las muchas tardes inundadas de tango desde la voz de mi madre, cantando con Gardel y Libertad Lamarque, que la acompañaban desde viejos discos de vinil negro, puestos a sonar en el tocadiscos que un 14 de febrero, le regalara un señor del que nunca estuvo enamorada. Con esa biografía auditiva, mi corazón supo muy pronto, que veinte años no es nada, aunque hoy, con medio siglo de edad y cuesta abajo, comienzo a dudarlo y a pensar de otro modo en “Volver”. Así desde mi infancia, el tango y Argentina, han ejercido un poder ineludible en los terrenos del encanto, donde mi asombro ocurre. Por eso, cada vez que en Pachuca suena el sur, me da por contar:
Hace poco, apenas unos días antes de su partida de Pachuca, en pos de su patria sureña, conocí “de bulto” a Nicolás Sosa Baccarelli, un menudo argentino, en las dos posibles acepciones del adjetivo en cuestión: delgado y no tan alto, pero enorme en el ejercicio de sus pasiones. Llegó a México por la beca que le permitió pasar unos meses en la UAEH; y ya instalado, comenzó a moverse guiado por su espíritu de emprendedor, cosa que en él es natural y, tal vez, hasta genético; pero para muchos con los que seguramente se topó, tener ideas y trabajar para concretarlas, es un suceso absoluto y milagroso. Lo anterior, en el sentido de aquellos proyectos para los que manos de otros le faltaron, en el afán de darlos a luz por el bien colectivo.
En México, Nicolás colaboró con medios impresos y electrónicos, a donde sus letras, cargadas de frescura, intelecto y buenos modos, llegaron para contar de lo que sus ojos y entendimiento, iban levantado por los caminos de esta patria que terminó adoptando como una más de las suyas. Lo digo en plural porque Sosa Bacarelli es un caminante por los senderos intricados de esta América multivocal, y ha sabido hacer suyas muchas tierras y voces, por donde ha pasado a lo largo y ancho del territorio continental. Y en ese ir y venir, ha recogido alientos y palabras vivas con las que levanta lo que dice, escribe y sustenta desde el modo valiente y honesto con que asiste al día a día en que el abogado, conocedor y poeta que lo habitan, dan fe de que Nicolás, es de aquellos imprescindibles de los que hablaba Bertold Bretch.
La primera vez que escuché de él, fue por la boca de mi amigo El eNe, director de la editorial independiente “Nuestro Grito Cartonero”. En esa ocasión, escuché el buen ánimo con que hablaban de “Como Gato Panzarriba”, poemario de Nicolás, que en edición “cartonera” ellos sacarían a la luz. Conocí el libro en su etapa de embarazo, cuando llegó a mis manos en un legajo de fotocopias que Carlitos De la Calle me trajo para leerlo. Yo suelo ser escéptico con autores que no conozco, y obsesivo con ciertas formas y purismos, sin embargo este joven poeta de la sureña ciudad de Mendoza, me atrapó desde las primeras ojeadas a las páginas de lo que hoy es un libro artesanal bella y prodigiosamente concebido por él.
Sosa Baccarelli es un caballero argentino en el más fino sentido del concepto. Ha heredado lecturas infinitas, y sus sentidos han permanecido abiertos a la obra del hombre y de la creación. Sus andares y sus tratos, han hecho de él un poeta que, de la mano de los grandes, ha sabido leer y releer, para que después de pasar por lo vívido y lo vivido, escribir con una pluma impecable que va de lo contemplativo, a lo profundamente revelador.
Nicolás es vicepresidente de la Academia Mendocina del Tango, correspondiente de la Academia Nacional del Tango de la República Argentina, presidida por Horacio Ferrer. Es posible que su pasión, consumo y conocimiento del tango, sea lo que entre otras fuentes, haya nutrido las formas refinadas de sus letras, pero no sólo el tango se paladea al leer o escuchar su poesía; es posible que ese sabor hispano y saleroso que yo percibo, le venga por prosapia, y le instale un gusto delicioso a la enorme Generación del 27, que puedo jurar le nutre y le buquéa.
Sosa Baccarelli, es un señor poeta que canta bien, porque canta con el alma, que es el único modo que hay para cantar el tango. Dicen que la Feria del Libro de la UAEH está en pláticas para hacerlo volver, a darnos tango y letras. Ojalá los astros se alineen y suceda; lo pido con mate en mano, a la salud de Malena y de la Gata Varela.
Jamädi…

1 comentario:

  1. Interesante nota. Concisa, deice lo justo y preciso. Nos da una buena semblanza de este extraordinario mendocino, Nicolas Sosa Baccarelli !!

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