miércoles, 7 de noviembre de 2007

Nuncio

Toca el amanecer a la ventana,
el sonido de una moneda contra el vidrio
perfora con luz mis parpados necios;

me ha venido a susurrar
el nombre del asesino: me nombró.
Dejó sobre el buró
el instructivo para empuñar
armas de fuego.

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