jueves, 6 de mayo de 2010

"Los Abrazos Rotos" hoy en el Cine Club



El Cine Club del Teatro Guillermo Romo de Vivar retoma actividades tras una amplia remodelación y actualización de la cabina de proyección, entre lo que se incluye el cambio del equipo cinematográfico y pantalla a un sistema digital de proyección de imagen y audio, así como recubrimiento acústico para reducir el ruido, estéreo Dolby Digital, entre otras mejoras, con la intención de ofrecer un excelente servicio al público del cine club.



De esta manera, y como un adecuado reinicio a las actividades, el CECULTAH presentará el filme Los Abrazos Rotos (España, 2009), del reconocido director Pedro Almodóvar.



Los Abrazos Rotos cuenta la historia de Harry Caine, un director de cine retirado, anteriormente conocido como Mateo Blanco, que, tras perder la vista y a Lena, el amor de su vida, vive en el retiro, reacio a recordar el pasado. Sin embargo, eventos inesperados lo llevan a narrar su historia a Diego, el hijo de su agente, revelando una historia envuelta por los celos, el abuso del poder, la traición, el destino y la culpa. Poco a poco, Caine exorciza sus demonios, de manera que la tranquilidad vuelva a él, y acepte el retorno de Mateo Blanco, su verdadero nombre y aquel con el que firmaba sus películas.



Como suele ser, en su más reciente trabajo Almodóvar toma elementos de sus múltiples influencias cinematográficas, que van desde Buñuel, pasando por Eisenstein, Rossellini y por supuesto, sus propios trabajos. Aparte de imágenes y texturas furtivas y realistas, el español hace uso de recursos como el “making of” de una película del personaje principal, la duplicación de situaciones e historias, el mismo “filme dentro del filme”, el noir, entre otros que contribuyen a dar un hilo muy particular a su más reciente trabajo



Al igual que varias de sus anteriores cintas, Los Abrazos Rotos fue nominada para varios importantes premios, como la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2009, Mejor Película Extranjera en los Globos de Oro 2010, así como Mejor Película Extranjera y Mejor Actriz (Penélope Cruz) en los Satellite Awards. El elenco lo conforman importantes actores como Blanca Portillo, Lluís Homar, Lola Dueñas y la ya mencionada Penélope Cruz.



Esta excelente cinta será proyectada como reinicio del Cine Club en el Teatro Guillermo Romo de Vivar, el jueves 6 de mayo, con funciones a las 14:00,16:30, 19:00 y 21:30 horas. La entrada consta de un donativo de $20.00.



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lunes, 3 de mayo de 2010

La poesía es un árbol sin hojas que da sombra: Juan Gelman


Por: Jorge Ricardo I Agencia Reforma



Hay quien piensa que el mejor poeta mexicano vivo es argentino y se llama Juan Gelman. Cuando José Emilio Pacheco se enteró de que había ganado el Premio Cervantes 2009 dijo: “Ni siquiera soy uno de los mejores poetas de mi barrio. ¿No ven que soy vecino de Juan Gelman?”.


Y hablar de Gelman y de Pacheco es como hablar de toda Latinoamérica.


Juan Gelman cumple 80 años. Nació en Buenos Aires y vive en México desde 1988, luego de irse al exilio en 1975 por la dictadura de su país. La dictadura militar de Jorge Rafael Videla asesinó a su hijo y a su nuera y le ocultó a su nieta.


El propio Gelman la encontró 23 años después. Antes de llegar a México vivió en Roma, París, Nueva York, Madrid y Managua.


“A este oficio me obligan los dolores ajenos, / las lágrimas, los pañuelos saludadores, / las promesas en medio del otoño o del fuego,/ los besos del encuentro, los besos del adiós,/ todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre”, escribió en su poema Arte poética.


“Al inventario fundamental, Gelman añade la pesadumbre de la patria perdida, de los seres amados destruidos por la dictadura, de la revolución que no llegó, del exilio que se compensa de un modo substancial por los nuevos arraigos”, apuntó Carlos Monsiváis en el prólogo de Otromundo, una antología que el FCE editó cuando Gelman obtuvo el Premio Cervantes 2007. Antes había ganado el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, el Iberoamericano Pablo Neruda y el Reina Sofía.


Hijo de migrantes rusos, Gelman empezó a escribir cuando quiso enamorar a una niña con poemas de Pedro Bonifacio Palacios. Como no le resultaron, se puso a escribir los suyos. A los 11 años publicó su primer texto. Después vinieron los libros Violín y otras cuestiones, En el juego en que andamos, Gotán, Los poemas de Sidney West, Valer la pena y Salarios del impío, entre más de 30. Escribió para ópera. Inició una novela, El diario del poeta, y un libro de cuentos a finales de 1968, pero no los terminó. “Seguro que escribo poesía de puro holgazán, porque la ventaja de los versos es la brevedad”.


Gelman, un hombre de ojos tristes, llega a las ocho décadas sin mayor escándalo. Ha dicho que cuando se levanta se lava la cara, mira al espejo y le pregunta: “¿Y vos quién sos?”. Se diría que casi rehúye a las celebraciones. Siempre amable y cálido, aceptó una entrevista, luego dijo que por correo electrónico y cuando envió sus respuestas prolongó la indiferencia.


“¿Oíste/ corazón?/ nos vamos con la derrota a otra parte/ con este animal a otra parte/ los muertos a otra parte/ (...) vámonos con esta perra a otra parte/ no tenemos derecho a molestar/ nuestro solo derecho es empezar otra vez bajo la luz del sol sereno”, escribió en un poema.


Llega a los 80 años con los mayores reconocimientos a un escritor en lengua española, ¿qué es la vida en ese punto?


Creo que a los 80, poeta o no, reconocido o no, se siente uno contento de llegar a esa edad y no tanto porque los cumpleaños se están por terminar.


¿Con 80 años es más o menos infeliz?


Todavía tengo 79, déjeme llegar a los 80 para averiguarlo.


En El Pibe Juan apunta: “Llegó un día en que me declaré a mí mismo poeta”. ¿Qué idea tenía antes y ahora de ser poeta?


Sentí entonces lo mismo que siento ahora: escribir poesía es para mí una necesidad.


¿Qué hay detrás de sus versos diagonales, los diminutivos, las interrogaciones o el hermafroditismo de sus adjetivos? ¿Cuál es la relación que pretende entre el aspecto formal de un poema y los efectos?


No tengo ningún designio de darle un aspecto estético -geométrico u otro- al poema.


A los 15 años ya era miembro de la Juventud Comunista y terminó en la cárcel, después militó en Montoneros y luego rompió también con el Partido Comunista. ¿Es un desilusionado político?


No soy un desilusionado de la política, la verdadera. La considero necesaria, pero no encuentro dónde practicarla.


Habiendo soportado el asesinato de personas cercanas, ¿qué es la muerte para usted?


El cese del amor a los seres amados.


¿Cómo ha cambiado su concepción del exilio?


Ha cambiado, y mucho, la situación. Antes me echó de Argentina una dictadura militar, después elegí vivir en México. Aquí no estoy exiliado.


¿Fuera del ámbito académico, merece la pena alguna definición la poesía?


Más que una definición, sería una descripción: la poesía es un árbol sin hojas que da sombra. [c]

sábado, 1 de mayo de 2010

Antología de Poetas Haitianos 2


Jacques Viau Renaud


(Puerto PrÌncipe, 28 de julio 1941 - Santo Domingo, 15 de junio 1965) www.redhjacquesviau.org.do/semblanza.htm, www.youtube.com/user/cielonaranja



NADA PERMANECE TANTO COMO EL LLANTO



I



¿En qué preciso momento se separó la vida de nosotros,
en qué lugar,
en qué recodo del camino?
¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor
para decirnos adiós?
Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.
Nada ha dolido tanto a nuestro corazón
como colgar de nuestros labios la palabra amargura.
¿Por qué anduvimos este trecho desprovistos de abrigo?
¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento
para romper nuestras venas
y saborear nuestra sangre?
Caminar... ¿Hacia dónde?
¿Con qué motivo?
Andar con el corazón atado,
llagadas las espaldas donde la noche se acumula,
¿para qué?, ¿hacia dónde?,
¿Qué ha sido de nosotros?
Hemos recorrido largos caminos.
Hemos sembrado nuestra angustia
en el lugar más profundo de nuestro corazón.
¡Nos duele la misericordia de algunos hombres!
Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende?
Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea?
Todo ha sido arrastrado por las rigolas.
No supimos dialogar con el viento y partir,
sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima la partida.
Nos depositamos sobre nuestra sangre
sin acordamos de que en otros corazones el mismo líquido ardía
o se derramaba combatido y combatiendo.
¿Qué silencios nos quedan por recorrer?
¿Qué senderos aguardan nuestro paso?
Cualquier camino nos inspira la misma angustia,
el mismo temor por la vida.
Nos mutilamos al recogemos en nosotros,
nos hicimos menos humanidad.
Y ahora,
solos,
combatidos,
comprendemos que el hombre que somos
es porque otros han sido.



II



Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.
Basta con apretar un botón
y se disuelve como montaña de sal bajo la lluvia.
Ni es necesario argüir que desprecia al amo.
Basta con proclamar -ceñuda la frente-
que comprometÌa la existencia de veinte siglos.
Veinte siglos,
dos mil años de combatida pureza,
dos mil años de sonrisas clandestinas,
dos mil años de hartura para los príncipes.
Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.
La noche,
los rincones,
no,
nada de eso sirve ya.
Plazoletas y anchas calles se prestan bulliciosas.
No cuenta el asesinato con los pacientes,
No cuenta el prÌncipe con los sumisos.
Todos han olvidado que el hombre es aún capaz de cólera.
Las llamas se extinguen sin haber consumido el odio.
El dÌa irredento ha postergado la resurrección del hombre.
Y los otros,
Aquellos que presencian la matanza sentenciando:
"Locos, habeis tocado a la puerta de la muerte
y ella se quedó en vosotros!"
Esos
Solo saben predecir la muerte,
No han aprendido a combatirla.
No han aprendido a cobijar la tierra en el corazón
Ni a ganar la patria para el hombre.
Y el sumido, ¿qué hace?
¿Dónde deposita su silencio?
¿En qué lugar del corazón teje la venganza?
Nadie lo sabe.
Todos le han olvidado.
Se ha dictaminado que su morada sea la sombra,
que el pan deshabitado sea su alimento,
que el pico le prepare el lecho
y la pala le cubra el corazón.
¿Qué es el hombre combatido?
Nadie lo recuerda.
Lo visten los trapos.
Lo arrojaron en la parte trasera de la casa
y allí
con los residuos
un guiñapo se amontona.
Las llamas se extinguen.
Se arrinconan los hombres en una sola sombra,
en un solo silencio,
en un solo vocablo,
en un llanto solo
y cuando todo sea uno,
uno el llanto y el vocablo uno
no habrá paz sobre la tierra.
¿No habrá paz?
Y aquellos que dictaminaron el destino del hombre,
los que jamás contaron con los sumisos,
amasaron con sangre su propia podredumbre.
¡No habrá paz!
¡Llanto para quebrar el llanto,
muerte para matar la muerte!